Opinión
Mauricio Dardón Velázquez
29/11/2025 | Mérida, Yucatán
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial el mundo se horrorizó con la noticia del Holocausto que ejecutaron los nazis y sus colaboradores en los países ocupados contra los judíos, gitanos, comunistas, homosexuales, polacos, eslavos y otros grupos. Se trató de una verdadera y salvaje carnicería humana cometida en Europa por europeos.
Luego que se fundó la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el tema de Palestina fue llevado a su seno para ser debatido por los entonces países miembros. A Gran Bretaña y Estados Unidos les interesaba mucho el establecimiento de un enclave militar judío sionista que les garantizara sus intereses económicos y petroleros en la región del Medio Oriente.
Durante los debates en el organismo internacional, permeó la tesis de que los judíos sufrieron mucho con el Holocausto y que ya era tiempo de que se les diera un territorio para establecer su propio estado.
Después de muchas discusiones, el 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de la ONU aprobó el famoso Plan de Partición de Palestina, cuyos ejes centrales fueron:
Para un futuro Estado Judío se asignó el 57 por ciento de todo el territorio, a pesar de que sólo representaban el 33 por ciento de la población total que entonces habitaba Palestina.
Para un futuro Estado Palestino se asignó el 42 por ciento del total del territorio, a pesar de que su población representaba el 66 por ciento de todos los habitantes hasta ese momento.
El 1 por ciento restante correspondía a la ciudad de Jerusalén, la cual gozaría de un estatuto internacional ya que era una ciudad sagrada para las tres grandes religiones: Judaísmo, Cristianismo y Musulmana. Esta ciudad sería administrada directamente por la misma ONU.
Dicho Plan fue aprobado por 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones (México incluido).
La lista de países europeos que votaron mayoritariamente a favor del plan fue la siguiente: Australia, Bélgica, Checoslovaquia, Dinamarca, Francia, Holanda, Luxemburgo, Noruega, Polonia, Suecia y Yugoslavia. Gran Bretaña se abstuvo ya que entonces era la potencia encargada del Mandato sobre Palestina (así le llamaron la potencias al colonialismo en esa época).
Señalamos a los países europeos por las premisas que sirvieron para cometer esta aberrante injusticia histórica contra el pueblo palestino:
Los europeos cometieron el Holocausto contra los judíos europeos y en el territorio de Europa.
Ningún país europeo culpable del Holocausto cedió parte de su territorio para crear al Estado Judío. Estados Unidos, con su enorme territorio, tampoco ofreció ceder alguna parte a los judíos.
La comunidad internacional, incluidos los países europeos y Estados Unidos, decidieron tomar un territorio que no les pertenecía, lo dividieron y luego entregaron más de la mitad de dicho territorio a un futuro estado judío.
En los hechos, el pueblo palestino se convirtió en la víctima histórica de las culpas europeas y de Estados Unidos, así como de los intereses económicos, geopolíticos y militares de las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial.
El 14 de mayo de 1948 Gran Bretaña se retiró de Palestina, no sin antes dejar todo su armamento y equipos militares a los grupos sionistas judíos, y al día siguiente, David Ben Gurion proclamó el nacimiento del Estado de Israel. Siete minutos después, el presidente estadounidense Harry Truman reconoció al nuevo Estado a la par que le suministró armamento y decenas de aviones, solicitados por Golda Maier.
Un par de días después se inició la Primera Guerra Árabe-Israelí. Al finalizar el conflicto, Egipto había ocupado militarmente la Franja de Gaza, Jordania ocupó Cisjordania y Jerusalén Oriental, e Israel se quedó con el 78 por ciento del total del territorio palestino. Un alto funcionario del Departamento de Estado manifestó al presidente estadounidense en Washington: “me permito informar a usted que Israel nació siendo un estado expansionista.”
El 5 de junio de 1967 se inició la tercera guerra entre Israel y los países árabes. En esta conflagración el estado sionista de Israel se expandió cinco veces más de lo que le asignó la ONU en el Plan de Partición de 1947, ya que además de ocupar le Península del Sinaí (egipcia) y las Alturas del Golan (sirias), ocupó los territorios palestinos de Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Oriental. El estado sionista ganó contundentemente esa guerra utilizando armamento de Estados Unidos y de Europa Occidental.
30 años después del Plan de Partición, y en un acto que se puede catalogar de contrición política, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 32/40 B del 2 de diciembre de 1977, adoptó el 29 de noviembre de cada año para conmemorar en todo el mundo el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino.
Edición: Ana Ordaz