Opinión
Cristóbal León Campos
26/01/2026 | Mérida, Yucatán
La implementación de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) como política pública y como modelo educativo ha encontrado limitantes desde algunas estructuras neoliberales aún activas que siguen permeando el acontecer educativo del país. Sin embargo, también es reconocible que un importante sector del magisterio nacional ha encontrado en la NEM las bases para otra educación, una que parte de la realidad concreta y que emancipa los saberes, teniendo como eje de partida la lectura de la realidad y la reinterpretación del aula y la escuela como entramados sociales en continua construcción.
En ese sentido, es relevante regresar la mirada a un hecho fundamental, y es que la escuela siempre ha sido un entramado sociocultural donde se expresan todos los procesos macroestruturales que acontecen a nivel global, nacional y regional. Y esta afirmación, bajo la mirada tradicional que concibe a la educación y a la escuela como realidades aisladas del contexto, no tendría mayor valor ni se consideraría de relevancia, lo que impediría una lectura de la realidad partiendo de todos los factores que influyen tanto en la comunidad como en la escuela. Pero, ante esa mirada conservadora y retrógrada, la concepción de la NEM donde la escuela es parte y reflejo de las comunidades (internacional, nacional y local) abre el abanico de posibilidades y cimienta las bases para una interpretación amplia surgida del contexto mismo de la comunidad, entendiéndola como una institución que se alimenta del contexto socioeconómico y cultural a gran escala; y por eso debe transformarse.
Comprender que, en el aula, entendida como unidad mínima, se pueden notar y leer la influencia del acontecer socioeconómico, y que las infancias y juventudes que forman parte de la comunidad escolar también son parte de la comunidad como un conjunto de relaciones culturales y simbólicas que se reproducen en ocasiones sin mayor conciencia y en otra con una clara perspectiva de pertenencia e identidad. Siendo ahí donde tiene un gran valor y representa una aportación sustancial el Plan de Estudios 2022, así como el planteamiento epistemológico y filosófico de la NEM, ya que posicionan en el centro del quehacer pedagógico a la comunidad, y en el seno de ella a la escuela, otorgando al mismo tiempo la valoración de sujetos históricos presentes a las niñas, niños, jóvenes, madres y padres de familia, docentes, directivos y demás integrantes de las comunidades, haciendo posible que la lectura de la realidad como fundamento educativo sea lo más inclusiva posible, pues ya no se trata de aislar, sino de sumar y de abrir la escuela al mundo al que siempre pertenecido, para regresar al aula con una mirada contextualizada.
Las relaciones multidimensionales que en el aula se pueden observar, enriquecen el acontecer pedagógico, la interculturalidad crítica, como un eje articulador de la educación, dimensiona esa lectura, pues reconoce la diversidad cultural y los saberes comunitarios (ecología de saberes) integrándolos como características irrenunciables que conforman el acto pedagógico al interior del aula, pero también fuera de ella, redimensionando a la educación como un agente transformador, ya que no se trata simplemente de reproducir las prácticas socialmente aprendidas, sino de cuestionar y analizar, y mediante ese ejercicio desarrollar un pensamiento crítico, tanto en los docentes como en los alumnos, para así poder detectar aquellas problemáticas educativas y sus orígenes.
La lectura de la realidad es la base esencial para la implementación de la NEM y con ella la elaboración de proyectos con impacto comunitario. El trabajo colaborativo, el dialogismo, la integración de todos los saberes y experiencias hacen que se pueda reenfocar el objetivo de la educación, dejando atrás la idea tradicional de que su finalidad es únicamente el aprendizaje mecánico de conocimientos, siendo que ahora lo que se busca es transformar desde la contextualización y la territorialización, focalizando los aprendizajes pero no cerrándolos a una única forma de entender la realidad, sino que se pretende abrir todo el saber generado en comunidad como un eje de la comprensión de los procesos que impactan las realidades comunitarias, sin importar que parecieran estar alejados y no ser relevantes para una u otra comunidad especifica.
Edición: Emilio Gómez