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Foto: Reuters

El golpe está dado. No se puede, ni se debe, escatimar en el reconocimiento: la captura del capo más buscado del mundo —según la inteligencia de Estados Unidos— es un éxito rotundo para este gobierno. El Ejército, la Guardia Nacional y la Fiscalía han demostrado que, cuando hay voluntad y coordinación, el Estado tiene el alcance y el poder; más aún si esto se suma a la información y asesoría de nuestro vecino del norte.

Sin embargo, los ecos mediáticos del pasado domingo buscaron impactar negativamente en la imagen gubernamental. Se reprochó el silencio oficial ante la ausencia de información inmediata, justo cuando la televisión y la radio afinaban mesas de análisis para montar una cobertura tipo show, rayando en lo alarmante. Visto con distancia, el silencio resultó estratégico: no permitió que se mezclaran las narrativas. Pero, una vez pasada la euforia, surge la pregunta que nos incomoda a todos: ¿Y ahora qué sigue?

Se ha construido por décadas la narrativa del "padrino" todopoderoso; ese criminal cuya caída, supuestamente, desploma imperios. Pero esa es una visión romántica, casi cinematográfica, diseñada para el consumo mediático. La realidad es mucho más fría. ¿Era realmente Nemesio Oseguera el único motor del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)? ¿O estamos ante una estructura sofisticada donde los cárteles ya no son pirámides, sino redes o incluso "franquicias", como el caso de La Barredora en Tabasco?

Hoy, el CJNG no es solo un grupo de tráfico de fentanilo y cocaína. Es un pulpo con tentáculos en la extorsión, el secuestro, el tráfico de personas, el comercio de armas, el robo de combustible y de vehículos. Un ente que se fortalece frente a la justicia gracias a la corrupción y a la ampliación de sus grupos de reclutamiento forzado y desertores militares. Operan con una ingeniería financiera capaz de lavar dinero en empresas formales y lícitas. Este es el tema que debe investigar la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para que el golpe sea profundo y desarticulador.

¿Cómo se lava el dinero? En empresas abiertas al consumo social: hoteles, restaurantes, hospitales, líneas de transporte, marcas comerciales, espectáculos, productoras, medios, constructoras y cientos de "factureras". Y no solo aquí en México; ocurre en Estados Unidos y en cada uno de los países que integran la ruta global de las drogas.

Seamos críticos: ¿La captura de un hombre detiene una economía negra que ha corrompido gobiernos multilaterales? La reacción de los grupos criminales en 20 estados de la República fue una respuesta inmediata que buscaba impacto social y mediático. Fue un "pase de lista" del CJNG, anunciando un reacomodo de piezas que nos advierte que el monstruo sigue vivo, aunque le hayan cortado una cabeza.

¿Y quién es el "capo" de las armas? El 80 por ciento del arsenal con el que estos grupos se enfrentan al Ejército proviene de los Estados Unidos. Armas de alto poder que entran por una frontera que nadie ve o donde se paga el paso. Nos dicen que el mando se ejerce desde una cabaña en lo profundo de la Sierra Madre Occidental. Pero, ¿es posible dirigir un imperio transatlántico de miles de millones de dólares sólo desde el aislamiento del bosque? ¿O los verdaderos hilos se mueven en oficinas con aire acondicionado en las grandes capitales?

Por ahora, la relación bilateral México-Estados Unidos será amigable. La diplomacia se vuelve tersa cuando hay un trofeo que entregar. Pero para el ciudadano que vive en las zonas de conflicto, la pregunta sigue quemando: ¿Estamos ante el fin de una era, o simplemente ante el cambio de estafeta en un negocio que el Estado apenas empieza a desarticular de fondo? ¿Somos todos, de alguna forma, parte del juego?

Capturaron al hombre. Falta la desarticulación financiera de la economía negra.

Paso de Gato

En Mérida sí hay toros. Gran corrida la del 22 de febrero en la Monumental con seis de Pozo Hondo. Ante una plaza casi llena, el juez Ulises Zapata León "se guardó" la oreja que merecidamente se ganó André Lagravère El Galo, quien en su primer toro ejecutó una faena completa en los tres tercios y una estocada fulminante. La afición, al unísono, pidió y exigió el trofeo para el joven torero que mostró arte y calidad. Atención, Comisión Taurina: el daño es enorme cuando no se respeta a la afición en la primera oreja. Vox populi, vox Dei; un principio de la plaza pública. Vaya un reconocimiento a “El Galo” y una protesta como aficionado: no se respetó mi voz, y como periodista, me alarma que se pierda la pulcritud en el reglamento justo cuando la tauromaquia más la necesita.

Otra para el tintero: atención, gobernador Joaquín Díaz Mena. La carretera de Motul que conecta con la Avenida Yucatán es un peligro latente. Un puente mal diseñado y una señalización nula han generado tráfico denso y accidentes mortales diarios. Urge, ante el crecimiento de los desarrollos inmobiliarios en la zona, una mejor vialidad, mayor seguridad y la limitación de horarios para el tránsito de tráileres. La seguridad vial no puede esperar.


Edición: Fernando Sierra


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