Opinión
Ornela De Gasperin Quintero
25/02/2026 | Mérida, Yucatán
Las soluciones reales a la crisis climática son impuestos a la riqueza y a las ganancias de la microélite, democratizar los bancos, dar una garantía de vivienda y una garantía laboral de trabajos útiles, con reducción de la semana laboral, para poder disminuir la contaminación de manera inmediata, al decrecer sectores económicos dañinos (como la aviación, la moda rápida, los plásticos de un solo uso, la publicidad, la obsolescencia programada), sin someter a nadie a situación de desempleo.
Pero las soluciones falsas que nos venden son muchas. Por ejemplo, los créditos de carbono. La idea detrás de estas compensaciones o créditos es simple: ¿vas a emitir una tonelada de CO2? Haz algo para compensar ese CO2: protege un fragmento de selva que se iba a talar, y que al haber sido talada generaría esa misma tonelada. Tanto naciones como empresas, inclusive las más nocivas del mundo, como Exxon están usando créditos de carbono para limpiarse la cara. Otras empresas te venden créditos para compensar “tu contaminación”, como hacen las aerolíneas. Pero análisis científicos de 25 años de créditos han concluido que la gran mayoría (>90 por ciento) de los créditos no sirven de nada. Por ejemplo, los proyectos REDD+ (Reduced Deforestation) tienen un exceso de créditos (cada crédito real va acompañado de 12 falsos). De 972 millones de toneladas de CO2 analizadas, 812 millones no producen compensaciones. Otro problema frecuente se llama fuga o leakage, y ocurre cuando una porción de selva sí se protege, pero se tala una vecina. Lo que es más preocupante es que las compensaciones de carbono están asociadas con despojo de tierras de comunidades indígenas.
Otra solución falsa es el gas metano, llamado por la propaganda del lavado verde o greenwashing como gas ‘natural’. El gas metano es una fuente de energía fósil y es igual de natural que el carbón y el petróleo. Es un gas con efecto invernadero 86 veces más potente que el CO2, y cerca del 12 por ciento se pierde antes de ser quemado. Además, los combustibles que se pueden extraer fácilmente han sido extraídos ya, por lo que ahora se usa el fracking (la fracturación hidráulica), que involucra hacer pozos verticales hasta llegar a rocas que tienen hidrocarburos atrapados, inyectar millones de litros de agua mezclada con químicos tóxicos a alta presión para fracturar la roca y soltar los hidrocarburos, contaminando el agua, el aire y provocando sismos.
Para quitar CO2 de la atmósfera se usan BECCs, por su nombre en inglés Bioenergy with Carbon Capture and Storage. Son plantaciones enormes de monocultivos que en teoría capturan CO2, hasta que eventualmente se talan, se vuelven pellets, y se queman para generar energía. Las emisiones se capturan en chimeneas y se almacenan bajo tierra. Pero es una idea inviable en la práctica. Por ejemplo, para tener un 50 % de probabilidad de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 °C, necesitaríamos plantaciones de BECCs dos veces del tamaño de la India - eliminando cultivos, provocando hambrunas, deforestación, estrés hídrico y colapso de biodiversidad. Hoy en día emitimos 42 gigatoneladas anuales de CO2 (récord histórico), y capturamos 0.0013Gt con tecnología, y la planta más grande del mundo (en Illinois, EUA) captura menos CO2 (1 millón de toneladas de CO2) que lo que contaminan los multimillonarios en un año (se estima que Slim contamina 7 millones de toneladas de CO2).
La geoingeniería solar intenta reflejar parte de la radiación del sol hacia el espacio para reducir la temperatura, pueden llevar a modificar los patrones de lluvia y de sequías en el planeta. Además, estas tecnologías no atacan el problema de raíz: el incremento en las emisiones de gases con efecto invernadero, causados por sectores económicos dañinos. Quizás puedan paliar los efectos del calentamiento global, pero si se deja de inyectar químicos a la atmósfera, podría ocurrir un ‘shock de calor’. Además, los efectos de la geoingeniería no serían similares entre países. ¿En el marco neocolonial mundial, quiénes serían los perdedores por la aplicación de la geoingeniería?
Los biocombustibles se obtienen de materia orgánica, como plantas, residuos agrícolas o desechos orgánicos. Sin embargo, los biocombustibles son responsables a nivel mundial de 16 por ciento más de emisiones de CO₂ que los combustibles fósiles que sustituyen, debido a los impactos indirectos de la agricultura y la deforestación.
¡No hay justicia climática sin justicia social!
Edición: Fernando Sierra