Opinión
Jorge Buenfil
26/02/2026 | Mérida, Yucatán
Jorge Buenfil: Yaima, cuéntanos un poquito de ti.
Yaima Sáez: Soy Yaima Sáez, soy cubana, cantante cubana. Precisamente este año cumplo 20 años de carrera. Primero era profesora de sicología y luego la música me enamoró; nos metimos en ese mundo que realmente es una pasión. Desde el 2006 andamos haciendo bastantes cosas. He tenido la suerte de estar guiada por músicos importantes, por personalidades de la música cubana, y eso me ha permitido hacer una carrera bastante estable, sólida, como se diría.
Hay varias producciones discográficas en Cuba, con nominaciones al premio Cubadisco, que es el festival de producción discográfica más importante del país. También conciertos… La vida en este mundo me ha dado la posibilidad de visitar varios países, incluyendo mi primera vez en 2010, acá en México, en León, Guanajuato. Desde entonces hemos tenido la posibilidad de que nos escuchen por el mundo, sobre todo la música cubana, la cancionística cubana. Lo que más me caracteriza es fusionarla, mezclar géneros: boleros, jazz, bossa, son. En estos tiempos llevamos una etapa acá en Mérida, con la posibilidad también de adentrarme en el mundo yucateco.
JB: ¿Escogiste a Yucatán por alguna razón?
YS: Fue una circunstancia, porque ni yo conocía tanto Mérida ni tenía información del vínculo tan cercano que hay entre la trova cubana y la trova yucateca. Creo que fueron las circunstancias de la vida: conocer a Carlos Sánchez, que es un gran amigo yucateco, y que se dieron las maneras para llegar aquí. A partir de ahí me adentré con el público.
JB: ¿Y cómo te ha recibido?
YS: Pienso que son conservadores, y cuando digo conservadores quiero decir que defienden mucho lo propio, lo del patio, como se dice coloquialmente. Por lo tanto, el esfuerzo de quien venga tiene que ser bien hecho, bien cuidado, para no imponer tan estrepitosamente. Siempre siendo uno mismo.
Ha sido una acogida cálida. No puedo decir que el público no me haya aceptado. El producto que yo hago sé que no es un producto popular; cuando digo popular, me refiero a que no es el más consumido en estos tiempos. Es la canción más armónicamente construida, y eso me cuesta un poco más de trabajo. Pero decir que no he sido aceptada sería mentir. Uno va creando su público. Creo que saben que hay una cubana que, por lo menos, hace las cosas con arte y con dignidad.
JB: Y ya tienes gente de Mérida tocando contigo…
YS: Sí, mira, tengo la suerte de contar con un músico muy reconocido de acá, que además es un ser humano muy bonito: Darwin Valencia, bajista y director musical del grupo que me acompaña. La pianista es Álvarez, en los saxofones Humberto Casanova y en la percusión Rubén Ávila. También he coincidido con otros músicos yucatecos, incluyéndote a ti.
JB: ¿Y cómo ves el futuro de tu carrera?
YS: Mira, tú sabes que en estos tiempos ya no depende tanto de la capacidad ni del talento, más bien de quién te produce. Se ha convertido en un negocio duro y puro, en el que a veces no es tanto el talento sino la gestión o la producción que te hagan. Dependemos de eso los músicos. A veces es muy fuerte, a veces cruel, pero no me detiene nada porque la música ha sido mi pasión, mi modo de vida.
Sin hacer concesiones, caminas por ese trillo que está bastante fuerte. Voz hay, y ganas de hacer cosas bonitas también. De hecho, estamos preparando un concierto: este jueves 25 será nuestra tercera vez en el Stelaris, a las 9 de la noche. Vamos a hacer un paseo por estos 20 años. El concierto se llama Mis joyas, con mis temas más consentidos.
JB: Te agradezco la entrevista y no sé si quieres agregar algo.
YS: Bueno, que sepan que hay una cubana que por siempre va a defender la buena música.
Edición: Estefanía Cardeña