Opinión
La Jornada
27/02/2026 | Ciudad de México
Tv Azteca anunció que solicitará entrar en concurso mercantil voluntario, un proceso legal que permite a una empresa con problemas de liquidez negociar con sus acreedores para restructurar sus deudas sin vender sus activos ni frenar sus operaciones.
Rafael Rodríguez Sánchez, director general de la televisora, explicó que el objetivo es “reordenar de manera estructurada y equitativa los pasivos de una empresa de acuerdo con su capacidad de pago”. Esta “herramienta de última instancia” para sanear sus finanzas fue aprobada hace un mes por los accionistas ante la serie de reveses de la compañía: el desembolso de más de 3 mil 800 millones de pesos por la renovación de licencias de transmisión en 2018 fue seguido, casi de inmediato, por la pandemia de Covid-19, durante la cual se desplomó la inversión en publicidad, su principal fuente de ingresos. En Estados Unidos sus acreedores le reclaman el pago de bonos por 400 millones de dólares emitidos en 2017. En octubre pasado, el saldo de esta deuda ascendía a 580 millones de dólares, y continúa creciendo por la suma de intereses. Por último, el pago inicial de 10 mil 400 millones de pesos al Servicio de Administración Tributaria (SAT) le representó un “impacto financiero significativo”, y todavía le quedan por saldar casi 22 mil millones al fisco como resultado de posponer impuestos que se remontan hasta 2008.
Se da por sentado que el proceso será complejo y no exento de rispideces: en 2022, la empresa del conglomerado Grupo Salinas logró que el juzgado sexagésimo tercero de lo civil de la Ciudad de México, presidido por Miguel Ángel Robles Villegas, la eximiera de publicar la información financiera que por ley deben divulgar las entidades que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores, por lo que en estos momentos únicamente los directivos conocen la verdadera situación en que se encuentran sus finanzas. De acuerdo con los informes anuales y reportes trimestrales correspondientes a 2022, los más recientes publicados en el apartado de Relación con inversionistas de su sitio de Internet, en el último cuarto de ese año Tv Azteca tuvo un derrumbe de 68 por ciento en sus ganancias y de 55 por ciento en su flujo operativo, así como adeudos por 9 mil 449 millones de pesos. Si se considera que en el lapso transcurrido se aceleró el declive de las televisoras tradicionales ante las plataformas de streaming y las redes sociales, es improbable que los acreedores se encuentren con alguna mejoría al abrirse el concurso mercantil.
Desde la perspectiva de las autoridades y la sociedad mexicana, es fundamental vigilar que la televisora no use el procedimiento abierto como mecanismo para evadir o postergar sus obligaciones fiscales, un escenario preocupante dados los antecedentes de Grupo Salinas. El pasado 29 de enero, cuando comenzó a pagar a la nación los impuestos litigados por casi dos décadas, el conglomerado aseguró haber “cubierto absolutamente todo lo que el fisco exigió en este largo litigio. A partir de ahora, no debemos nada al gobierno, por ningún concepto”, una mentira absoluta, dado que apenas liquidó una tercera parte de su deuda. Con independencia de lo que ocurra en el concurso mercantil de Tv Azteca, el SAT debe garantizar la recaudación de los recursos debidos, necesarios para impulsar el desarrollo y el bienestar, y cabe esperar que ningún tribunal facilite maniobras legaloides en perjuicio del país.
Edición: Ana Ordaz