Opinión
Francisco J. Rosado May
09/03/2026 | Mérida, Yucatán
No es reciente ni comenzó con el posicionamiento político de los Estado Unidos durante ambos periodos presidenciales de Trump. La negación del cambio climático ha desatado una amplia gama de encuentros y desencuentros en foros locales, nacionales e internacionales en el planeta. Unos se conocen como “negacionistas climáticos” y otros como “retardistas”. Abellán López publicó en 2021, en la revista Tabula Rasa, número 37, una revisión el tema señalando el papel del escepticismo y la desinformación para tratar de explicar la posición de los negacionistas. Los negacionistas también argumentan que nuestro planeta ha experimentado cambios climáticos en varias ocasiones.
Culhane y colaboradores publicaron en 2021 un artículo en la revista Energy Research & Social Science, vol. 79, donde analizan la pregunta ¿quién retrasa las acciones para mitigar el cambio climático? Se enfocan en grupos de interés y coaliciones en los Estados Unidos. Los retardistas han detenido acciones debido a que para ellos no se ha respondido adecuadamente la pregunta ¿quién debe tomar las medidas de mitigación? ¿Personas o empresas? ¿Los países que contaminan o todos? Otro argumento para no tomar acciones importantes es que solo hay que financiar y esperar a que emerja la tecnología para enfrentar el reto. También los hay quienes argumentan que ya es demasiado tarde para implementar políticas caras y transformadoras.
Todos esos argumentos siguen vigentes, ahora en el contexto de guerras que indudablemente contribuyen al cambio climático, no solo por la acción directa de las bombas y otras armas, sino por el proceso de fabricación y traslado.
En todo el planeta hemos sido testigos de eventos cada vez más frecuentes: incendios, inundaciones, huracanes, terremotos, deshielo de glaciares, desaparición de islas en el Pacífico, sequías, etc. No obstante, aún no hay unanimidad en los organismos y gobiernos donde se toman decisiones. Si, muchas de ellas deben ser muy fuertes y costosas, social, económica y políticamente. Un argumento frecuente es “no hay evidencia sólida para aceptar que la temperatura promedio mundial ha estado aumentando”.
Y no es fácil, hay que aceptar, contar con una metodología confiable, con los instrumentos de medición y con las herramientas estadísticas para analizar datos sobre cambio climático. Por supuesto, tampoco es fácil contar con personal con ese nivel de capacitación.
Un grupo de 18 científicos, liderado por Hansen, recién publicó un artículo en la revista Environment, vol 67, núm. 1, donde demuestran fehacientemente que el calentamiento global se ha acelerado más del 50 por ciento desde 2010, comparado con el periodo 1970-2010. Es un dato no solo impresionante sino aterrador. La metodología incluyó elementos que pudieron filtrar factores de ruido en los datos como el efecto normal de el niño o la niña, las erupciones volcánicas y el ciclo solar que influyen en la temperatura global.
Es decir, son causas antropogénicas las que explican el aumento de 0.2 grados Centígrados por década entre 1970 y 2015, y aumento de 0.35C entre 2015 y 2025, un incremento del 75 por ciento. Obvio, no tienen razón ni los negacionistas ni los retardistas. Debemos prepararnos en serio, no solo en palabras.
Es cuanto.
Edición: Fernando Sierra