de

del

Foto: Presidencia

Una voz popular afirma que “obras son amores y no buenas razones”, frase que se utiliza para llamar la atención sobre el trabajo realizado, traducido en hechos tangibles y mensurables; o que se ha pasado de las intenciones a las acciones. Así, México lleva bastante tiempo enfrentando a los cárteles del crimen organizado, lo que ha llevado también al establecimiento de una relación  muy variable entre estos y algunos actores del gobierno en sus tres niveles y poderes.

Tras el abatimiento de Nemesio Oseguera, El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, en los últimos días de febrero pasado, la circunstancia ha cambiado para el país. Por un lado hay optimismo pero por otro se sabe que lo que se ha creado es un vacío que varios actores, entre ellos otros mandos de la organización decapitada, es un atractivo para llenar, y al cual el Estado debe responder si es que existe una verdadera intención por fortalecer la vida institucional y brindar a la población las garantías a la seguridad de su patrimonio, trabajo y movilidad.

Por otro lado están los discursos del mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, que no desaprovecha la oportunidad para reclamar que México no hace lo suficiente en el combate al narcotráfico. De este lado, sin embargo, seguimos sin ver acciones dirigidas a la disminución del consumo de enervantes en ese país. Es bien sabido que, para que la “mercancía” llegue a la clientela final, no sólo deben existir operaciones logísticas complejas para el cruce de fronteras, sino también contubernios entre quienes se encargan del tráfico y quienes lo permiten.


En tanto, el gobierno federal ha iniciado la comunicación directa con los alcaldes de 61 municipios a los que se reconoce como prioritarios dados sus elevados niveles de inseguridad; asociados también a rezagos educativos, culturales y deportivos.

Si se acepta, como se indicaba en los antiguos libros de civismo, que el municipio es la base de la organización del Estado, célula primaria de la democracia y la gestión pública, debemos reconocer también que muchos han sido dejados a su suerte, con recursos mínimos para su operación, y que por esta misma razón han quedado vulnerables ante la presencia de los cárteles. Que ahora la presidenta Claudia Sheinbaum se reúna con los alcaldes, sin importar su origen partidista, debe tomarse como seña de que se busca fortalecer a las autoridades desde el nivel más elemental a fin de disminuir los índices de inseguridad.

Las cifras, por lo pronto, muestran que se está haciendo lo correcto. La baja sostenida que ha tenido el índice de homicidios dolosos -44 por ciento de diciembre de 2024 a febrero de 2026 - es señal de que la violencia en general está disminuyendo.

Está por demás decir que las cifras son todavía preocupantes. Que se tengan casi 49 homicidios dolosos al día no es motivo de orgullo para nadie, pero el punto de partida era de 87 de estos crímenes por jornada, así que hay un avance real que a la ciudadanía le permite respirar un poco mejor.

Los resultados son un mentís elegante al ocupante de la Casa Blanca, porque muestra que a pesar de que Estados Unidos no detiene el tráfico de armas al sur de su frontera, México consigue detener a generadores de violencia. Al final, será la evidencia de los actos lo que dejará el ejemplo de liderazgo positivo para el mundo.

Edición: Fernando Sierra


Lo más reciente

Todo dejó ya escrito

Antonio Lobo Antunes tenía título para todo: para la guerra, para la locura, para la muerte y para este adiós. Solo había que ordenar los libros en la estantería correcta

Pablo A. Cicero Alonzo

Todo dejó ya escrito

Ahora, atacar la inseguridad

Editorial

La Jornada Maya

Ahora, atacar la inseguridad

El león enjaulado en su paradoja

Kilómetro 0

Edgar Fernando Cruz

El león enjaulado en su paradoja

Música artística vs música industrial

Buscar el misterio y la complejidad en el arte

Óscar Muñoz

Música artística vs música industrial