de

del

Foto: Jusaeri

Como fenómeno cultural, las ferias que involucran a editoriales y autores suelen ser noticia por un tiempo. Lo interesante suele ser que, en un mundo en el cual menos personas leen, varios miles acuden para enterarse de las novedades o escuchar alguna conferencia. Desde hace 14 años, en Yucatán, la apuesta se dio por otro enfoque: el festejo no debía ser para el libro/objeto, sino para la lectura/acto, lo cual es revolucionario.

El apoyo de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) ha sido fundamental para que la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey) haya superado una década de celebrarse y que en cada ocasión se perciba su fortalecimiento. Esto, hay que reconocerlo, es también porque se ha sabido construir a la Feria como un punto de encuentro entre quienes se ejercitan en la lectura independientemente del nivel en que se encuentren, o de los gustos particulares. Dicho de otra forma, lo importante ha sido centrarse en el público como sujeto activo y no como objetivo de un gran mercado de libros.

Por supuesto que el evento es uno de los que la industria editorial mexicana ya considera entre los más importantes que se celebran en el país, junto con la Feria Internacional de Libro (FIL) de Guadalajara y la del Palacio de Minería; estas dos, desde su nombre, se ubican precisamente en el otro lado del espectro: están centradas en el libro, pero eso sí, se encuentran plenamente consolidadas y cada año convocan a miles de personas.

Lo asombroso de la Filey es que ha mantenido viva esa visión, desde su impulso inicial con Rafael Morcillo López; pasando a una etapa de incorporación de proyectos, con Rafael Cobos Argüelles; luego, con Enrique Martín Briceño y el gigantesco reto de sobrevivir a la pandemia de Covid-19, y ahora con María Teresa Mézquita Méndez al frente, lo que se vislumbra es el crecimiento; pero lo esencial ha sido la lectura y sus devotos, que son sumamente diferentes. Es el espacio de la Filey el que les ha ofrecido un gigantesco punto de encuentro: lo mismo acuden quienes leen manga que quienes van por best sellers; igual historiadores académicos que quienes gozan con novela histórica; quienes celebran encontrar un libro en veinte pesos que quienes van por una edición de lujo; lo mismo quienes redrojean entre los libros de segunda mano que quienes gozan con un volumen emplayado.
 
No olvidemos al público infantil y juvenil, tan descuidado en otras producciones. La Filey ha sabido ofrecerles el horario matutino a las escuelas de educación básica, pero no necesariamente para que compren algo, sino para que accedan a talleres de iniciación y que el alumnado descubra los muchos mundos posibles que se encuentran con sólo abrir un libro.

Así, a 14 años de su inicio, la Filey es hoy el encuentro cultural y literario más importante de Yucatán y es posible afirmar que de toda la península, si no es que del sureste. Todo porque precisamente promueve el encuentro, el intercambio entre autores y lectores, pero también entre quienes promueven la lectura en sus múltiples soportes; porque leer puede ser una actividad que involucra más sentidos que el de la vista, pero sobre todo una que puede realizarse durante toda la vida.

Leer es un ejercicio a partir del cual se vislumbran miles de mundos, y la Filey ofrece el espacio para quienes han encontrado que esta disciplina les alimenta la imaginación y la personalidad, y por supuesto que también han hallado placer en la lectura. Al otro lado está escribir, traducir las imágenes mentales a palabras, que para algunos, como Marguerite Duras, es “lo único que llena mi vida”. El encuentro entre ambos es necesario, porque escribir y leer es vivir.

¿Dónde más encontraríamos un volumen de homenaje a profesores distinguidos, si no en la Filey? Porque ha sido en las aulas donde muchos encontraron libros, temas, autores… ¿Dónde discutir sobre el amor, si no en torno a uno o varios libros? ¿Dónde mejor para convocar a la imaginación para que vea a la selección mexicana de futbol como campeona del mundo, así sea en 700 años? ¿Dónde mejor para hallar a otros devotos de la palabra escrita?

A 14 años de su inicio, el futuro de la Filey está en el terreno de lo imaginable y, por lo tanto, entre lo que se puede alcanzar y lo que se puede soñar. Por eso mismo se le desea larga vida y que, sobre todo, siga siendo punto de encuentro de tantos públicos a los que la feria les pertenece, como les pertenece el mundo que se sueña.
Sigue leyendo:

Edición: Estefanía Cardeña


Lo más reciente

''Será un honor tomar Cuba'', amaga Trump

Dinero

Enrique Galván Ochoa

''Será un honor tomar Cuba'', amaga Trump


En el marco de la Convención Bancaria, Sheinbaum se reunirá con el presidente de Alemania en Cancún

Los mandatarios abordarán temas como la relación de amistad, educativa, cultural y comercial

Rosario Ruiz Canduriz

En el marco de la Convención Bancaria, Sheinbaum se reunirá con el presidente de Alemania en Cancún

T-MEC: negociar con serenidad

Editorial

La Jornada

T-MEC: negociar con serenidad