Opinión
Julio Hernández López
26/03/2026 | Ciudad de México
Divergencias por revocación
Rumbo a la votación principal de la sesión senatorial iniciada anoche, llamó la atención que solicitaran licencia dos figuras sumamente polémicas e impugnadas de la 4T: Yeidckol Polevnsky, ahora legisladora a nombre del Partido del Trabajo y años atrás presidenta nacional de Morena (acusada judicialmente por este partido, en la etapa dirigida por Alfonso Ramírez Cuéllar, de actos de corrupción mediante adquisiciones inmobiliarias), y Miguel Ángel Yunes Márquez, tal vez la más aberrante de las adquisiciones de extremo pragmatismo de cloaca del morenismo (cuyo suplente, su propio padre, de similar talante tramposo, tomó posesión provisional ayer mismo).
Esas dos salidas de cuadro forman parte del escenario fangoso en que anoche se buscaba aprobar la parte crítica del llamado plan B: la coincidencia de calendario entre las muy cargadas elecciones intermedias del año próximo y el ejercicio de revocación de mandato presidencial que impulsaría el morenismo y lo que quedara de sus aliados, con la propia persona susceptible de revocación, la presidenta Sheinbaum, promoviendo el ejercicio y el voto a favor de sí misma.
Ya antes el PT había hecho que dos de sus legisladores se ausentaran de la sesión de comisiones que dictaminaron la propuesta llamada plan B. Y anoche la postura de dicho partido iba a favor de tal plan en lo general, pero en contra en particular del tema de la fecha del eventual ejercicio revocatorio.
De sostenerse el posicionamiento del PT y no realizarse alguna marrullería aritmética o de ausencias concertadas, el mencionado plan B tendría impacto en cabildos, congresos estatales, asientos en el Consejo General del INE y en órganos locales, y en presupuestos disponibles para todas estas instancias. Y mañana, en este espacio, se analizará lo que haya quedado del punto de la revocación, la fecha y el rol que desempeñaría la persona sujeta a revocación: la mandataria.
Militares gringos armados / “Adiestramiento” rumbo al Mundial
La presidenta Sheinbaum lo solicitó y el Senado ha aprobado que 35 militares de Estados Unidos ingresen a México, en su propio avión (un Hércules C-130), con sus armas y durante 36 días, para capacitar a las fuerzas armadas mexicanas como preparación para la Copa Mundial de Futbol 2026. La propuesta presidencial fue aprobada por 110 votos, uno en contra y cinco abstenciones.
La visita instructiva de los especialistas estadunidenses se suma a otros gestos de ¿cortesía? entre delegaciones y mandos militares de ambos países, con una frecuencia y apertura no vistas en otras épocas. Ayer mismo, las secretarías de Relaciones Exteriores, Defensa Nacional y Marina informaron que “en atención a una invitación del embajador de Estados Unidos de América en México, Ronald Douglas Johnson” (recuérdese: coronel en retiro, ex boina verde, ex oficial de la CIA), “una delegación del gobierno mexicano realizó una visita oficial protocolaria a bordo del portaviones USS Nimitz de la Marina de Estados Unidos, como parte de su recorrido de navegación por Sudamérica (...) la visita tuvo lugar en aguas internacionales frente a las costas del Pacífico mexicano”.
Tal “invitación” a asomarse a una de las embarcaciones emblemáticas del poderío militar estadunidense tiene como contexto las agresiones contra Venezuela meses atrás, que culminaron con el secuestro y encarcelamiento del entonces presidente Nicolás Maduro, la excitación criminal del habitante de la Casa Blanca contra Irán y el ambiente de hostilidad contra México que ha sostenido la administración de Donald Trump, agravada a partir de la “doctrina Donroe” (“América” para Estados Unidos), remachada con la creación del Escudo de las Américas y el alineamiento expreso de los ejércitos de más de una docena de países gobernados por derechistas contra el “epicentro de los cárteles”, que la Casa Blanca dice que es México. ¡Hasta mañana!
X: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero
Edición: Ana Ordaz