Opinión
La Jornada Maya
31/03/2026 | Mérida, Yucatán
Para el ambiente político yucateco, la reunión que sostuvieron este lunes Cecilia Patrón Laviada, presidenta municipal de Mérida, y el gobernador de Yucatán, Joaquín Huacho Díaz Mena, fue un hecho novedoso. A pesar de ser vecinos y que sus oficinas están a unos cuantos pasos de distancia, las veces que han coincidido en un evento se cuentan con los dedos de una mano… y sobran dedos.
Cabe mencionar que ambos guardan una muy buena relación con la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha sido la encargada de hacerlos coincidir, en alguna de sus visitas al estado. Ahora, no hay signos de animadversión personal por parte de ninguno de los dos. Antes bien, ha sido notoria la cordialidad, pues ambos se conocen desde hace varios años, cuando Huacho militaba en el Partido Acción Nacional (PAN), de donde proviene la alcaldesa meridana.
Es ese distanciamiento el que ha propiciado que la reunión de trabajo, que oficialmente tuvo duración de una hora, ha llamado la atención. En 60 minutos, si se lleva una agenda de asuntos a tratar, pueden decirse muchas cosas. En cambio, el boletín es exiguo en cuanto a los temas abordados, especialmente porque los agrupa como “para el presente y futuro de la ciudad”; una frase que de tan abstracta resulta vacía de significado.
Sin dar detalles específicos, el boletín menciona que dialogaron “sobre el desarrollo de Mérida y la necesidad de consolidar las políticas de crecimiento ordenado establecidas en el nuevo Programa de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, aprobado por el Cabildo meridano y sometido al Instituto de Movilidad, Desarrollo Urbano y Territorial (IMDUT) del gobierno del estado para su dictamen”. Esto podría prestarse a que platicaron sobre regular el crecimiento de Mérida para facilitar que existan varias opciones de traslado, lo que redundaría en la reorganización y revitalización del sistema Va y Ven, apoyándose en el municipio para replantear las rutas señaladas como inviables económicamente.
Otra opción es que, si se refirieron al desarrollo de la ciudad y al sistema de transporte, abordaron la necesidad de establecer criterios técnicos para la pavimentación de las calles a fin de que estas soporten el peso de los autobuses del Va y Ven -más amplios y pesados que los modelos empleados anteriormente -tanto para evitar que su peso y rodamiento provoquen baches como para amortiguar el impacto indirecto sobre las tuberías que conducen el agua potable, ahorrándole así mucho trabajo a la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (JAPAY), ya que las fugas provocadas por el efecto del peso acumulado sobre las vías disminuiría drásticamente.
Ahora bien, el tercer párrafo del comunicado indica que, como Mérida se mantiene como una de las ciudades más atractivas para vivir en el país, como autoridades tienen la responsabilidad de “planear su expansión con visión de largo plazo”, algo que se interpreta como que el crecimiento continuará, rebasando todavía más la capacidad de atención de la red de agua potable y otros servicios, y manteniendo la tendencia al alza de los precios de la vivienda en la urbe y sus comisarías.
Asimismo, se agrega que ambos abordaron “temas ambientales prioritarios” - lo que indica que sí debieron tratar los problemas por los que atraviesa la JAPAY-, “acordando fortalecer la coordinación en el proceso de tratamiento de aguas residuales, así como la evaluación del programa anual de descacharrización”. En cuanto al tratamiento, debe mencionarse que hace falta infraestructura, pero también campañas que promuevan el uso responsable del manto freático, aunque especialmente en lo que refiere a los usuarios industriales, más que los domésticos.
Sobre la descacharrización anual, lo increíble es que cada año se recogen más toneladas de desechos, y esto no necesariamente se traduce en menor presencia del mosquito Aedes aegypti, que se pretende combatir con esta acción.
En sus redes sociales, ambos funcionarios comentaron que se habían reunido, pero sin ampliar la información del boletín. De nuevo, nada en concreto, más que el compromiso de trabajar de manera conjunta; algo que de todas formas están obligados a hacer considerando que son servidores públicos.
Por supuesto, la sesión de trabajo debió ser particularmente productiva, pero comunicar sus resultados concretos, traducidos a instrucciones y acciones a emprender, permite a la ciudadanía evaluar el desempeño de sus autoridades y deja muy poco espacio a la especulación.
Edición: Fernando Sierra