Opinión
Mauricio Dardón Velázquez
12/04/2026 | Mérida, Yucatán
El columnista del Financial Times Robert Armstrong, acuñó en mayo de 2025 el acrónimo TACO para referirse al presidente Donald Trump, que en inglés significa Trump Always Chickens Out y en español Trump siempre se acobarda.
Aunque en un principio fue utilizado para referirse a las amenazas de imposición de aranceles, la actual práctica muestra que en el terreno político/militar funciona de manera similar y el amago suele elevarse a ultimátum, con plazos de 48 horas a 15 días.
El último y más peligroso amenazaba con borrar de la faz de la tierra a “toda una civilización y llevarla a la edad de piedra”. El plazo otorgado por Trump a Irán para abrir el estrecho de Ormuz y sentase a negociar un cese al fuego trascurría cuando el 5 de abril el mundo entero conoció el derribo de dos aeronaves de Estados Unidos y, posteriormente, las declaraciones trumpistas de que diversas aeronaves estadounidenses habían logrado exitosamente una operación de búsqueda y rescate de un piloto cuyo avión había sido abatido en Irán. Tanto Trump como su secretario de guerra no dejaron de glorificar la hazaña y valentía de sus fuerzas armadas.
Muy pronto los ecos de la guerra contra Irán empezaron a conocerse.
En un extenso análisis publicado el 9 de abril en la edición digital uruguaya Mate Amargo titulado “Informe especial sobre Medio Oriente”, el amigo escritor y periodista Carlos Fazio, no sólo desenmascaró las falsas declaraciones del sicópata Donald Trump sobre el supuesto rescate del piloto estadounidense, sino que, con maestría, narra las vicisitudes de la fallida Operación Isfahán.
Fazio señala que The Washington Post consignó que el Ejército propuso a Trump un plan para incautar o robar unos 450 kilogramos de uranio altamente enriquecido en territorio iraní. El plan contemplaba el traslado de comandos y equipos para el acondicionamiento de una abandonada pista de aterrizaje para aviones de carga C 130, con el fin de extraer y sacar del país el material radiactivo.
A continuación, reproduciremos fragmentos escogidos del magistral texto de Carlos Fazio:
“La información obtenida por Press TV revela que la “hora cero” de la fallida operación de Isfahán se fijó durante una reunión secreta en la Casa Blanca bajo la supervisión directa del propio presidente Trump.
“El lugar de aterrizaje para dos aviones de transporte Hércules C-130, era una pista abandonada situada peligrosamente cerca de una de las instalaciones nucleares. (…) el error de cálculo de los estadunidenses fue creer que la defensa aérea iraní no podría contrarrestar las aeronaves implicadas en esa operación.
“(…) generales estadunidenses destituidos habían advertido seriamente al secretario de Guerra, Pete Hegseth, sobre el alto riesgo de una operación de ese tipo. Sin embargo, debido a la falta de conocimientos militares y a la insistencia de Trump en seguir adelante, los generales fueron destituidos apenas días antes de la operación de Isfahán.
“(…) los comandos especiales de Estados Unidos cayeron directamente en una trampa tendida por las fuerzas iraníes, que inicialmente no mostraron una reacción seria ante el aterrizaje del primer C-130 que transportaba a decenas de soldados de élite. (…) Minutos después, se aproximó un segundo avión C-130 que transportaba vehículos especializados, cuatro helicópteros MH-6 Little Bird, dos MQ-9 Reaper y cuatro helicópteros modelo UH-60 Black Hawk (…). En ese momento, las fuerzas iraníes ya desplegadas en el lugar atacaron al segundo avión antes de que pudiera aterrizar, convirtiendo su aterrizaje normal en uno de emergencia. Dos helicópteros Black Hawk llegaron poco después. Fue en ese momento cuando los aviones, helicópteros y comandos que habían desembarcado del primer avión se convirtieron en objetivos perfectos para las Fuerzas Armadas iraníes.
“Después de que las fuerzas especiales de Estados Unidos se dieron cuenta de que habían caído en la trampa, la sala de crisis de la Casa Blanca tomó una decisión crucial: la operación principal para infiltrarse en el sitio nuclear se transformó en una operación de rescate desesperada para las decenas de comandos estadunidenses atrapados bajo el fuego iraní. El Pentágono envió inmediatamente varios aviones más pequeños para evacuar a sus fuerzas, logrando a duras penas reunir a los comandos y sacarlos de la situación mortal (…).
“Tras la evacuación de los comandos, cazas estadunidenses establecieron una línea de fuego con un radio de 5 kilómetros para impedir que las fuerzas iraníes se acercaran a los C-130 abandonados en la pista de aterrizaje. Los cazas también bombardearon intensamente su propio equipo para evitar que cayera en manos iraníes.”
“Según fuentes militares iraníes, al menos cinco militares estadunidenses murieron en la operación”.
La estrepitosa, humillante y estratégica derrota del ejército estadounidense en la Operación Isfahán seguramente golpeó el superego del insano cerebro del inquilino de la Casa Blanca y en contra de los también insanos deseos de Santanyahu, lo orilló a aceptar el plan de los 10 puntos propuestos por Irán para alcanzar un cese al fuego en la guerra.
Mientras Donald Trump se entretenía rescatando al piloto Ryan, los líderes republicanos y de MAGA se han estado preguntando: ¿Y dónde está el piloto?
Edición: Fernando Sierra