Opinión
Normando Medina Castro
29/04/2026 | Mérida, Yucatán
La operación de la Central de Inteligencia Americana (CIA) en México, a espaldas del gobierno de la República Mexicana, es un acto de injerencismo grave de los Estados Unidos, pero mucho más grave es que la presencia en campo de sus agentes se dé en colaboración con funcionarios públicos de una entidad federativa, lo cual viola la Constitución General y la Ley de Seguridad Nacional, pero también evidencia falta de control y trabajos de inteligencia de nuestras autoridades federales.
No era ni es un secreto, la vocación entreguista del Partido Acción Nacional hacia los Estados Unidos, de sus gobiernos y sus cúpulas actuales y las del pasado, por ejemplo: los ex presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, su dirigente actual Jorge Romero y su ex dirigente Marko Cortés, etcétera.
La estridencia con la que asumen su entreguismo a intereses de potencias extranjeras, especialmente los del imperio vecino, no deja lugar a dudas. Permitirles gobernar entidades sin un seguimiento, por seguridad nacional, no es ingenuidad, sino negligencia.
La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos ha viajado en muchas ocasiones a Washington sin que informe los motivos y resultados, incluso clasificó como secreta la información, lo cual es un acto de soberbia y desprecio a sus gobernados. Un accidente de carretera en el que perecieron cuatro personas que regresaban de un operativo de desmantelamiento de un narco laboratorio, evidenció que dos de los fallecidos eran agentes de la CIA, y los otros dos funcionarios policiales de Chihuahua.
La CIA no combate el narcotráfico, como dice el periodista Jesús Escobar, lo administra y con sus recursos financia golpes de Estado en países con gobiernos progresistas que no entregan sus recursos al imperio y su poderosas corporaciones. La gobernadora María Eugenia Campos, ahora culpa de la presencia de la CIA en Chihuahua a uno de los fallecidos y ya renunció el Fiscal General del Estado, César Jáuregui Moreno, el chivo expiatorio para que libre su traición a la Patria. La Fiscal General de la República, Ernestina Godoy debe continuar con las investigaciones a fondo. La presidenta Sheinbaum debe revisar con Omar García Harfuch y su gabinete de seguridad las omisiones en materia de prevención y trabajos de inteligencia, además de la falta de control de su Secretaria de Gobernación, Rosa Isela Rodríguez que ha permitido que gobernadoras y gobernadores “actúen por la libre”, con total impunidad.
En Quintana Roo donde gobierna el Verde, aunque formalmente la gobernadora Mara Lezama diga que es de Morena, en los hechos Jorge Emilio González “el Niño Verde” ejerce el poder. Por eso se entiende que los tres poderes, sin ningún rubor, ni temor a ser sancionados, están volcados a favor del delfín Verde disfrazado de guinda, Eugenio Segura. El Instituto Electoral es incapaz de sancionarlo y cada día pintan más bardas con su propaganda. Compran narrativas con dinero público para confundir y desalentar a la población, difunden cambio de género inexistente en la candidatura, unidad y apoyo que con trabajadores de gobierno obligados. No es un asunto de colores, sino de hechos y actitudes. No hay un solo miembro del gobierno verde lezamista, ni los municipales, que gocen de la aprobación popular real. Con eso se ganan las candidaturas, no con chantajes. Por eso la gente que apoya a Rafael Marín cada día aumenta más y más. En fin son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño Estado.
¡Hasta la próxima!
Edición: Fernando Sierra