Opinión
La Jornada Maya
29/04/2026 | Mérida, Yucatán
Pocas cosas exhiben tanto una mala administración de recursos como no contar con dinero suficiente para cubrir un gasto básico y programado, como es el consumo de energía eléctrica. La gran mayoría de las micro, pequeñas y medianas empresas suelen poner el pago del recibo de la Comisión Federal de Electricidad entre sus primeros pagos, ya que este servicio es el que permite funcionar todos los días, y así obtener el dinero para la operación cotidiana.
Esto le ha ocurrido al gobierno de Campeche al cual, de acuerdo con declaraciones de la mandataria Layda Sansores San Román, ya no le alcanza “ni para pagar la luz”, lo que no puede ser más que el el resultado de un mal manejo de las finanzas; porque si bien la gobernadora atribuye la situación al recorte de 4 mil millones de pesos a las participaciones federales de este año y a una “injusta Ley de Coordinación Fiscal”, lo cierto es que el presupuesto de egresos federal se conoció desde octubre del año pasado y la Legislatura de Campeche debió aprobar el estatal, que envía el Ejecutivo y se elabora sobre la base de los recursos que le serían enviados por la Federación.
La revelación de la gobernadora, y su advertencia de que no pedirá prestado, ni prórroga para realizar el pago, porque a fin de cuentas “apago todas las oficinas y vean que en Campeche las oficinas se paralizan porque no tenemos recursos”, ameritarían una intervención por parte de la Auditoría Superior estatal y la de la Federación, por el manejo de los recursos correspondientes. El sentirse pobre cuando el secretario de Finanzas dice que no se podrá pagar la luz, no es ninguna justificación válida. De nuevo, “la fórmula maldita que nos heredaron quienes eran la derecha” ya era conocida y ha estado vigente los últimos siete años.
La mención de agradecimiento que Layda Sansores hizo a la presidenta Claudia Sheinbaum, por los apoyos recibidos para componer carreteras y el bacheado en los pueblos, con los que se mantiene trabajando a todos los constructores, hacen recordar al personaje de Patricia Cervantes, interpretado por Lorna Cepeda en la telenovela colombiana Yo soy Betty, la fea, identificada con la frase “La pobreza me está respirando en la nuca, Marce”, con la cual esperaba recibir dinero de su amiga.
El problema de falta de liquidez viene junto con la caída en la actividad económica del estado. Ya el Indicador Trimestral del rubro (ITAEE), del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), correspondiente al último trimestre de 2025, registró que Campeche cayó 10.6 por ciento con respecto al mismo período de 2024, y no descartemos que la inercia haya continuado durante los primeros meses de este año. El efecto es simple: menos empleo, menor ingreso para las familias.
Para una entidad como Campeche, la falta de liquidez del gobierno pone en riesgo a una gran cantidad de empresas que tienen en la estructura gubernamental a su principal cliente. Si se compara con la situación de 2022, cuando el estado estuvo en el séptimo lugar entre los que tuvieron mayor crecimiento en la actividad económica, es factible asociar la caída con una menor aceptación de la gobernadora, lo cual se expresó en la inauguración de la temporada 2026 de la Liga Mexicana de Beisbol en el estadio Nelson Barrera Romellón.
Cuando estamos a poco más de un año de que se celebren las elecciones de las cuales saldrá quien releve a Layda Sansores, queda preguntarse qué ha pasado en Campeche para que el estado tenga un problema tan grave de liquidez y si la solución tendrá que esperar a la apertura de las casillas.
Edición: Fernando Sierra