Opinión
Margarita Robleda Moguel
07/06/2026 | Ciudad del Cabo, Sudáfrica
Hasta que abordé en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, me enteré que era pasajera del Crucero Mundial 2026 de la naviera Princess.
En un mapa que cuelga en el centro de reunión, dice que el recorrido es de 114 días: de mayo 10 a septiembre 2, recorriendo 36 mil millas náuticas, 26 países, cinco continentes, 47 sitios de Patrimonio de la UNESCO, como la isla de Pascua en Chile y aunque aunque no sea tan rimbombante, espero tener la oportunidad de ver alguna muestra de Aurora Boreal por los rumbos de Helsinki.
Todo comenzó con mi deseo de encapsularme en un lugar que cubriera necesidades alimenticias, de silencio y libertad de elegir sin presiones, y tener la posibilidad de dedicarme durante tres meses a concluir la obra que se fue quedando en el camino y previendo los tiempos, quiero poner orden y promoverlos para que sean útiles antes de que mis hermanitas tiren mis “papelitos” al viento.
La programación cambió cuando me enteré que la visa que me dio Australia hace dos años, era solo por uno, a diferencia de la de Canadá, que me la dio por 10 años. Ahora era la oportunidad de conocer varias ciudades porque el barco rodearía la mega isla, pero decepcionada, decidí cancelar esa parte del recorrido, porque en lugar de facilitar la vida de los que la terminan, la complican.
Lo curioso es que el barco está básicamente lleno de adultos mayores y la mayoría son australianos, personas muy amables, sorprendidas de escuchar mi historia.
Así pues volé Mérida - Houston - Newark, y cerré con 15 horas de vuelo a Sudáfrica. Se entiende que el cambio de horario emborracha a cualquiera. Y una semana después, tengo consecuencias.
Contar mis aventuras, no pretende entrar a competir en quejas. Estoy muy agradecida a la vida que hace unos 30 añitos me permitió “colar” mis cuentos para chiquitos en los programas de lectura de las escuelas bilingües en los Estados Unidos y desde entonces las regalías me llevan a recorrer mundo para descubrir, qué más allá de las apariencias, actividades y códigos postales ¡Nos parecemos tanto!
La gente viaja con el deseo de conocer personas diferentes, de socializar.
Tantos años subiendo al muro de mi Facebook, RANA-VENTURAS, que incluye: las historias que vivo y las miradas que se transforman en fotos durante los viajes. En esta ocasión me llenó de asombro la respuesta que recibí el primer día que subí el aviso de la partida. Sobre todo por la cantidad de 206 comentarios. A la gente le cuesta cada vez más leer y mucho más escribir. Me dio gusto y llenó de esperanza, el que ¡aún está viva la curiosidad! Palabras más o menos, me dicen: “cuenta cuenta, quiero imaginar lo que vives y contagiarme de tu alegría”. Y yo, con mucho gusto incluyo dentro de los placeres del viaje, compartir las crónicas y fotografías con los que viajan conmigo,
En cada viaje pregunto por comida mexicana y la respuesta es: “claro, tenemos guacamole y nachos”.
En esta ocasión fui descubriendo rastros de un mexicano dejando huella. En un póster con las fotos de todos los oficiales, descubrí el nombre del Chef Ejecutivo: Arturo Zamora. Mi corazón brincó de gozo. No creo que se lo hayan dado sin esfuerzo. Se lo ganó a pulso. Me sentí muy orgullosa del paisano y comencé a buscarlo. Ayer nos encontramos. Fue un gusto para ambos. La conexión de las raíces, siempre nos invita a cantar “Cielito lindo”. Hoy me encontraba trabajando en mi cabina cuando tocaron a la puerta. Al abrir me encontré con un mesero con un platón cubierto. Le dije que se había equivocado, que yo no había pedido nada. Insistió que era para Nadia: el Nydia de mi mamá que nunca usó y tengo que recordar cada vez que sale en primer lugar en los papeles oficiales. Don Arturo me mandó un platón lleno de chocolates de colores a manera de saludo entre paisanos que se encontraron al otro lado del mundo donde disfrutamos saber de dos mexicanos que comparten sus talentos a otros residentes del Planeta Tierra.
Próximamente, Cabo Verde, las Palmas, en Islas Canarias, Casablanca, en Marruecos. Mucho que compartir desde el otro lado del mundo. ¡Nos leemos!
Edición: Fernando Sierra