Opinión
La Jornada Maya
15/06/2026 | Mérida, Yucatán
La movilización de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en demanda de la abrogación de la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), aumento salarial del 100 por ciento, entre otras exigencias ya calificadas como inviables presupuestalmente, ha llegado al punto en el que la interlocución con el gobierno federal se ha detenido y ahora éste buscará a las bases de la agrupación sindical.
El plantón de la CNTE en el centro de la Ciudad de México, además de sus marchas e intentos por impedir algunos eventos del Mundial de Futbol, fueron motivo suficiente para que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunciara en su conferencia matutina que ya no está prevista una nueva conferencia entre las Secretarías de Gobernación y Educación con la dirigencia de esa organización, y en cambio sí se sostendrán “reuniones tripartitas en los estados”.
Estas reuniones están anunciadas para agosto, coincidiendo con el inicio del ciclo escolar 2026-2027, y tendrán el carácter de consulta directa a los maestros, escuela por escuela, para acordar qué cambios debe tener el sistema de carrera docente, según hizo saber la presidenta . Este movimiento implica desconocer como interlocutor a la dirigencia de la CNTE y en cambio recurrir a sus agremiados y a los docentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que sigue siendo mayoritario. Esto conferirá la legitimidad del número a los resultados del proceso.
La ecuación es simple: la CNTE posee fuerza en algunos estados como Oaxaca y Chiapas, pero en varios más su presencia es simbólica. Así, sondear las modificaciones que requiera la Unidad para el Sistema de la Carrera para las Maestras y los Maestros (Usicamm) o su desaparición será resultado de una escucha amplia. El acto es democrático al promover la participación de la totalidad del magisterio, pero en la práctica es un cuestionamiento directo a la legitimidad de la dirigencia de la Coordinadora.
La motivación para hacer a un lado a la dirigencia de la CNTE tiene su origen en la tozudez para levantar el plantón e insistir en demandas que recuerdan la consigna de “seamos realistas, pidamos lo imposible” y al hecho de que han logrado entorpecer la movilidad en la ya de por sí difícil Ciudad de México, pero también se antoja reconocer que existen motivos personales, toda vez que la movilización ya obligó a modificar la agenda de la presidenta, que tenía un acto programado en Zacatecas este domingo y ante el anuncio de una interrupción en los eventos se optó por trasladarse a San Luis Potosí.
La reacción de la CNTE no se ha hecho esperar. Al anuncio de la negativa a sostener nuevas reuniones con la Secretaría de Gobernación, han solicitado que se les notifique formalmente y no a través de la conferencia presidencial; lo que debe interpretarse como la pretensión de adjudicarle al gobierno la responsabilidad de la suspensión, cuando han demostrado que no había un interés por llevar a cabo una negociación.
El diálogo se ha cerrado, pero únicamente para la dirigencia de la CNTE, que desde un principio debió entender que es imposible regresar el tiempo hasta 2006. Para los docentes viene una oportunidad de hacer llegar de viva voz sus planteamientos para mejorar sus condiciones laborales, movilidad en el escalafón y eventual retiro.
Edición: Estefanía Cardeña