Opinión
Mauricio Dardón Velázquez
22/06/2026 | Mérida, Yucatán
Tras varias semanas inmersas en un interminable marasmo de filtraciones y desmentidos recurrentes, finalmente el 17 de junio fue firmado, de manera virtual, el Memorando de Entendimiento de Islamabad (capital de Pakistán, el país mediador). El presidente de EU, Donald Trump, se encontraba en el Palacio de Versalles, tras la reunión del G-7, acompañado por el presidente galo Emmanuel Macron, cuando lo firmó, mientras que en Teherán lo signó electrónicamente el presidente de la República Islámica de Irán, Masoud Pezeshkian.
El memorando contiene 14 puntos y en los hechos se trata de una especie de acuerdo provisional inicial, cuya firma constituye la primera etapa y, a la vez, abre la segunda etapa de las negociaciones.
Sus elementos más sobresalientes son:
-El punto número 1 establece textualmente que EU e Irán, “así como sus aliados en la guerra actual” (léase Israel, las milicias chiítas de Hezbolá en el Líbano e Irak, así como los Hutíes en Yemen) “declaran el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano, y se comprometen a partir de ahora a no iniciar ninguna guerra ni operación militar entre sí, a abstenerse de amenazar o utilizar la fuerza mutuamente, y a garantizar la integridad territorial y la soberanía del Líbano”.
-Las partes se comprometen a negociar y alcanzar el acuerdo definitivo en un plazo máximo de 60 días, prorrogable por mutuo consentimiento.
-Tras la firma del memorando EU inmediatamente comenzará a levantar el bloqueo naval y deberá ponerle fin totalmente en un plazo de 30 días.
-Inmediatamente después de la firma, Irán garantizará el paso seguro y gratuito de buques comerciales durante 60 días, desde el Golfo Pérsico hasta el mar de Omán y viceversa, o sea, se abrirá el estrecho de Ormuz.
-EU y sus socios regionales se comprometen a elaborar un plan definitivo dotado con al menos 300 mil millones de dólares, para la reconstrucción y el desarrollo económico de la República Islámica de Irán.
-EU se compromete a levantar todo tipo de sanciones contra la República Islámica de Irán (incluidas las derivadas de resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y de la Junta de Gobernadores del OIEA, así como todas las sanciones unilaterales de EU, tanto primarias como secundarias).
-Irán reafirma que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares. Ambas partes determinaron resolver el destino del material enriquecido almacenado mediante un mecanismo que se acordará mutuamente-.
-EU se compromete a poner a disposición los fondos y activos congelados o restringidos de Irán una vez implementado el Memorando de Entendimiento. Ambas partes acordarán mutuamente los procedimientos para la liberación de estos fondos durante las negociaciones.
-Ambas partes acuerdan establecer un mecanismo ejecutivo para supervisar la implementación exitosa del Memorando de Entendimiento y el cumplimiento futuro del acuerdo final.
-El acuerdo final será ratificado mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Resulta una asombrosa coincidencia histórica que Donald Trump haya firmado en ese lugar el Memorando con Irán, ya que 107 años antes, el 28 de junio de 1919, la derrotada Alemania firmó el Tratado de Versalles en la emblemática Galería de los Espejos del mismo Palacio de Versalles, lo que puso fin a la Primera Guerra Mundial.
En la infame guerra desatada por EU e Israel en contra de Irán los dos países agresores violaron el derecho internacional y no pudieron alcanzar sus objetivos declarados: no consiguieron derrocar y/o cambiar al régimen de Irán; no derrotaron militarmente a la Republica de Irán ni destruyeron sus bases de lanzamiento de drones y misiles; y, sobre todo, no lograron apropiarse de sus reservas de uranio enriquecido a 60 por ciento, ni destruir sus instalaciones y/o laboratorios nucleares.
Con la firma del memorando:
-EU negocia directamente con el gobierno de Irán.
-El tema de la agresión a el Líbano se agregó al memorando y con ello se involucró directamente a Israel.
-Termina el bloqueo naval a Irán, se abre el estrecho de Ormuz y se regresa al estatus anterior a la guerra.
-Se establece un fondo de 300 mil millones de dólares para la reconstrucción de Irán.
-El tema del uranio iraní se negociará y muy probablemente quedará enmarcado en los mismos términos que el acuerdo firmado por Barak Obama el 14 de julio de 2015.
-La garantía de seguridad que prometió EU a los países del Golfo quedó hecha añicos y sus bases militares en ruinas.
Resulta evidente la derrota estratégica que sufrió EU y ahora Donald Trump endosará a sus votantes el costo de su malograda guerra.
Dado a que la teocracia que gobierna Tel Aviv no obtuvo ninguno de sus objetivos con la guerra y no participaron en las negociaciones del memorando, Bibi Satanyahu se perfila hoy como el mayor obstáculo para la paz en la región y, sin duda, buscará torpedear cualquier acuerdo atacando salvajemente a el Líbano. Veremos si Trump logra sortear el vendaval de su contumaz lacayo y del lobby sionista en Washington.
Al cierre de esta entrega, Israel continuó bombardeando Beirut y oficialmente se anunció el aplazamiento de la segunda etapa de las negociaciones de paz en Ginebra, Suiza.
Edición: Emilio Gómez