Opinión
La Jornada
28/07/2026 | Ciudad de México
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encuentra sumida en una crisis institucional debido al fracaso en su primer intento de aplicar el examen de admisión a licenciatura de forma virtual. La máxima casa de estudios pagó más de 100 millones de pesos en un contrato de adjudicación directa a la empresa Territorium Life, a fin de que aplicara y vigilara 158 mil 413 exámenes con al menos 20 mecanismos de seguridad que debían evitar trampas e impedir la filtración de los reactivos. Entre los candados se encontraban reconocimiento facial y de voz, validación continua de identidad, supervisión en tiempo real con IA, bloqueo de aplicaciones externas, desactivación de funciones de copiado y pegado e impedimento para proyectar la pantalla en dispositivos externos.
A finales de mayo, la UNAM implementó un simulador de examen en línea con el objetivo de detectar fallas o resolver dudas de los aspirantes. En ese contexto, la directora general de Administración Escolar, Ivonne Ramírez Wence, aseguró a este diario que la vigilancia de la prueba real “será a través de la inteligencia artificial, la cual es muy rigurosa”. El 4 de junio, la Dirección General de Administración Escolar informó que 1.3 por ciento de quienes presentaron el examen de admisión virtual intentaron burlar los candados, por lo que se les bloqueó el acceso a la prueba. Sin embargo, cuando los resultados obtenidos por los aspirantes se hicieron públicos el pasado 17 de julio, quedó claro que el fraude no fue marginal como se había dicho, sino generalizado: en las carreras más demandadas se registraron puntajes atípicos, con un incremento fuera de lo normal en el número de aciertos. En la licenciatura de médico cirujano, la de mayor demanda, se triplicó el número de personas que obtuvieron más de 100 aciertos de 120 posibles. Las respuestas correctas mínimas para asegurar un lugar aumentaron de tal modo que casi ningún aplicante que haya seguido las reglas tiene oportunidades de ser aceptado.
Tras volverse inocultable que quien quiso estafar al sistema lo hizo, la universidad se vio obligada a suspender las inscripciones para el ciclo escolar que, según el calendario oficial todavía disponible en línea, comienza el próximo 10 de agosto, en menos de dos semanas. En un comunicado institucional notificó que los trámites se reanudarán “hasta que la comisión técnica de expertas y expertos, convocada por el rector Leonardo Lomelí Vanegas para revisar el desarrollo del concurso de selección de ingreso a licenciatura 2026, presente sus conclusiones y recomendaciones en los próximos días”. Asimismo, ha trascendido la posibilidad de que la UNAM multe hasta con 4 millones de pesos a Territorium Life, un monto absurdo frente al tamaño del contrato y al daño ocasionado, lo cual no hace sino remarcar la ineptitud –o peor, la corrupción– con que se ha llevado a cabo todo el proceso.
En suma, se ha creado un conflicto sin soluciones satisfactorias: si se repite la prueba, habrá una comprensible inconformidad entre quienes obtuvieron un lugar sin hacer trampas; si se continúa con el proceso de inscripción, se premiará el fraude y se dejará fuera a decenas de miles de personas que debieron ingresar. Para colmo, el fiasco del examen en línea ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los debates más urgentes y más eludidos por las autoridades de la máxima casa de estudios: el carácter ilegítimo del examen de admisión. Todos los implicados –UNAM, aspirantes, especialistas– saben que la prueba aplicada no está diseñada para seleccionar a los perfiles idóneos en cada carrera, sino para dar una justificación al rechazo sistemático de 90 por ciento de quienes desean cursar estudios superiores en la universidad más prestigiosa del país.
Si no ofrecen una solución a este esquema perverso de exclusión, las propuestas del rector Lomelí, su equipo y la “comisión técnica de expertas y expertos” para superar la crisis actual serán callejones sin salida que, en el mejor de los casos, patearán el malestar al siguiente ciclo de admisiones.
Edición: Ana Ordaz