Opinión
Margarita Robleda Moguel
03/08/2026 | Mérida, Yucatán
La pregunta llegó después de varios mensajes de los amigos: “Disfruta la Gran Manzana”. Sabía que se referían a Nueva York. Pero, ¿por qué manzana? Manhattan no es redonda… Puede haber muchas razones, por lo que tocaba investigar y esto encontré:
El apodo lo popularizó John J. Fitz Gerald, un periodista deportivo del New York Morning Telegraph, en 1920. Fitz Gerald escuchó a unos jockeys afroamericanos en Nueva Orleans decir: "Vamos a la Gran Manzana. Para ellos, las carreras de Nueva York eran el premio gordo, la manzana más grande del árbol. El hipódromo era donde se ganaba el dinero de verdad. A partir de eso, en 1924, Gerald empezó a titular su columna de hípica como "Around the Big Apple".
Después fueron los músicos de jazz en los años 30. Para ellos, “tocar en Nueva York era tocar en la Gran Manzana, la meca donde todos querían triunfar”.
Luego el nombre desapareció hasta 1971, cuando Nueva York estaba en crisis: sucia, peligrosa, sin turistas. La oficina de turismo lanzó la campaña “I Love the Big Apple" para cambiarle la imagen y funcionó. Hoy, NY se asocia con una manzana y un corazón.
Otro descubrimiento fue darme cuenta de lo que hicieron con el espacio donde estaban las Torres Gemelas que derribaron en 2011. En el paseo me enteré de que se construyó un complejo nuevo con el nombre de One World Trade Center, que incluye la torre más alta del hemisferio occidental, con 541 metros de altura, y la inauguraron en 2014 con el nombre de: "Torre de la Libertad".
Así mismo, en El Memorial del 9/11, justo en las huellas donde se encontraban las dos torres, se construyeron dos enormes fuentes cuadradas en el suelo donde se grabaron los nombres de las casi 3 mil víctimas. Al terminar, está el impactante Oculus, la estación de tren y centro comercial blanco que parece un enorme pájaro o una costilla gigante.
HISTORIA DE LA SEÑORA MÁS FAMOSA DE NY
Al concluir la Guerra Civil, en 1865, un intelectual francés, Édouard de Laboulaye, quiso celebrar que Estados Unidos había abolido la esclavitud y le propuso al gobierno francés que le regalara a los Estados Unidos un monumento gigante a la libertad.
El proyecto se lo dieron a Frédéric Auguste Bartholdi, pero la estructura interna necesitaba a alguien que hiciera un esqueleto que aguantara vientos de huracán, por lo que se contrató al joven ingeniero: Gustave Eiffel, el mismo de la Torre Eiffel.
Foto: Margarita Robleda
Se construyó en París entre 1875 y 1884. Francia puso la estatua; Estados Unidos tenía que poner el pedestal. Y ahí casi todo fracasa: Estados Unidos. no tenía dinero para el pedestal. La estatua se salvó, gracias a que Joseph Pulitzer, dueño del periódico New York World, conociendo al ser humano, hizo una campaña en su diario: "Donen 1 dólar y publicaré su nombre". Acertó: Más de 120 mil personas donaron, desde niños hasta inmigrantes. ¿Querían ver su nombre impreso?
La terminaron en Francia en 1884, la desarmaron en 350 piezas y en 214 cajas, la mandaron en barco. Llegó a Nueva York en junio de 1885, siendo inaugurada el 28 de octubre de 1886 por el presidente Grover Cleveland.
Desde entonces, la Señora es un punto de atracción muy importante para los que visitan la Gran Manzana, y lo fue de bienvenida a todos los inmigrantes que llegaban a la isla Ellis, puerta por donde pasaron más de 12 millones de inmigrantes entre 1892 y 1954.
El barco llegaba después de 1-2 semanas cruzando el Atlántico. Los de primera y segunda clase eran inspeccionados en el barco y bajaban directo a Manhattan.
Los de tercera clase, los pobres, eran llevados en barcaza a Ellis Island. Ahí subían a la famosa sala del Gran Salón, con inspecciones médicas y legales que duraban de 3 a 5 horas. Hoy, la isla Ellis es el “Museo Nacional de la Inmigración”. Puedes ir y buscar en la base de datos y descubrir si tus familiares pasaron por ahí.
Y, por último, me asombró y encantó ver no una calle, sino un bulevar con el nombre de “Black Life Matters”, “La vida de los negros importa”. ¡Ya era hora! Enseguida pensé en la importancia de bautizar otras avenidas como: “La vida de las mujeres importa”, “Los cerebros de los niños importan”. “La vida de los seres humanos y el planeta Tierra importan.”
“New York, New York…”, eres una manzana renovadora de esperanza.
Edición: Estefanía Cardeña