Opinión
Mauricio Dardón Velázquez
06/08/2026 | Mérida, Yucatán
Donald Trump se hallaba en Ankara (Turquía) con sus marionetas de la OTAN, contexto en el que ordenó bombardear varios puntos del sur de Irán, vociferando contra los líderes iraníes sus clásicas peroratas. Con los bombardeos también hizo estallar la vía diplomática.
Irán reviró con lanzamientos de misiles y de los llamados drones suicidas Arash (o kamikaze) que impactaron en Kuwait y Jordania. Días después, Trump, amenazó con tomar el control del estrecho de Ormuz y cobrar un peaje del 20 por ciento de la carga a los buques mercantes, pero al día siguiente se retractó de su loca idea.
De acuerdo con informaciones difundidas por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI):
- Mediante ataques con misiles y drones suicidas lograron incendiar los tanques de almacenamiento de combustible de la Quinta Flota en Medio Oriente.
- Fue totalmente destruido el centro de mando y control de drones en la base de la Quinta Flota de EU en Bahréin, responsable de las operaciones navales en el Golfo Pérsico, el mar Rojo, el mar Arábigo y parte del Océano Índico.
- Se destruyó un sistema de alerta temprana C-RAM y el centro de monitoreo de embarcaciones no tripuladas.
- Se bombardeó la base aérea de Al Udeid en Qatar, el mayor centro de mantenimiento y reparaciones de aviones militares cazas de EU en Asia Occidental.
- Por último, lanzaron misiles y drones contra el centro de comunicaciones por satélite, el radar de defensa antimisiles y aérea, el complejo de defensa aérea Patriot, la base militar en Kuwait, así como las plataformas de lanzamiento de los misiles HIMARS, y se destruyeron los refugios de los cazas F-15, F-16 y F-35, estacionados en la base Al-Azraq, en Jordania.
El Pentágonos no reconoció tales daños.
Por otra parte, el 21 de julio los hutíes de Yemen (un movimiento chiita proiraní gobernante en ese país) anunciaron el cierre del estrecho de Bab el Mandeb a embarcaciones sauditas en tránsito hacia el mar Rojo.
Arabia Saudita respondió con bombardeos contra el puerto de Hodeida y el aeropuerto internacional de Saná. Los hutíes reviraron lanzando drones contra instalaciones petroleras y aeropuertos saudíes.
El 22 de julio, Trump recibió en Washington al ministro de Energía de Arabia Saudita, el príncipe Abdulaziz Ibin Salman, le ofreció apoyo para un programa nuclear civil y acordaron realizar operaciones militares conjuntas en la región.
La madrugada del 28 al 29 de julio, EU y Arabia Saudita atacaron diversas instalaciones en Irak, argumentando que pertenecían a las milicias proiraníes de las Fuerzas de Movilización Popular.
El mismo 28 de julio, Ucrania atacó un barco mercante iraní en el mar Caspio. Al día siguiente, y según una nota no desmentida de Euronews, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, informó que su homólogo ucraniano, Andriy Sybiha, le aseguró que el ataque al buque iraní fue "involuntario" y que Kiev no buscaba una escalada de la tensión con Teherán.
Del reciente curso de la guerra en Medio Oriente se vislumbran elementos claves de la actual estrategia del país persa:
- Para la República Islámica de Irán, el estrecho de Ormuz es un baluarte vital, irrenunciable e innegociable.
- Para los gobernantes hutíes en Yemen, la valoración del estrecho de Bab el Mandeb es exactamente igual.
- Para Irán, todos los reyes, príncipes y sultanes que gobiernan los países en la región y que permitieron que en sus territorios se establecieran bases militares extranjeras, son cómplices de la ilegal y artera guerra desatada por EU e Israel contra su país. Las posiciones de Arabia Saudita, Kuwait, Jordania, Emiratos Árabes Unidos o Bahréin, así lo confirman.
- Irán apuesta en esta guerra a su situación geográfica privilegiada y a que la Casa Blanca mantiene una plena desventaja en la asimétrica guerra no sólo por su lejanía física, sino por el enorme efecto que se va a producir en la economía mundial si continúan cerrados los estrechos de Ormuz y de Bab el Mandeb.
En todo caso, la popularidad del megalómano Donald Trump continúa en picada a la baja para las próximas elecciones intermedias: 35% lo aprueba, 60% lo desaprueba y 4 por ciento no está seguro (The Economist, 28 de julio).
Por otra parte, según una encuesta de la Agencia AJN del 24 de julio, sólo 33 por ciento de los electores israelíes considera que el genocida Benjamín Netanyahu es un buen candidato para su reelección como primer ministro.
Edición: Estefanía Cardeña