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Legado de Fidel en su Centenario

Un hombre a prueba del tiempo
Foto: Reuters

Sobreponiéndose al paso del tiempo, las ideas y el ejemplo de Fidel Castro Ruz permanecen, más ahora que se cumple el Centenario de su natalicio, siendo integrante del listado eterno de los grandes revolucionarios tras haber sido absuelto por la historia. 

El análisis concreto de las fuerzas productivas, las condiciones de vida, los niveles de conciencia y la forma del régimen a transformar fueron algunas de las valoraciones efectuadas por Fidel para poder concluir que sí era posible un proceso revolucionario en Cuba. La ruptura con las tradiciones ortodoxas es una de sus primeras enseñanzas; el análisis de las condiciones concretas abre el camino para las verdaderas revoluciones, y de ahí la grandeza de su legado, pues la lectura que realizó del momento histórico y de las condiciones subjetivas y materiales de Cuba, le dieron la facultad de sobreponer a la opresión colonialista e imperialista el camino de la emancipación, partiendo del pensar propio de nuestra América con una mirada marxista-leninista y, desde luego, martiana.

El pensamiento de Fidel es heredero de la tradición latinoamericana, caribeña y universal, su espíritu integrador de los países de nuestra América y del llamado “Tercer Mundo”, así como la estirpe anticolonial y antiimperialista manifiesta en sus actos e ideas, retoman los sueños de Simón Bolívar, José Martí, José Carlos Mariátegui y su entrañable amigo Ernesto Che Guevara, entre muchas otras y otros revolucionarios, para sumarse a los preceptos autóctonos conjugados con el marxismo-leninismo aprendido al calor de las batallas; es decir, en la praxis verdadera de la revolución latinoamericana.

La moral y la ética tienen un lugar prioritario en la praxis de Fidel, la crítica y la autocrítica que puso al servicio de la lucha, lo llevaron a rectificar sin temor algunos pasos dados que, según los análisis y resultados, se alejaban de los objetivos esperados por la Revolución, algo singular para un líder de su magnitud. Fidel fue y es ejemplo cabal de congruencia, sus valores revolucionarios transmitidos al pueblo son hoy guía para resistir los embates del imperialismo como el bloqueo genocida o la propaganda negativa que a lo largo del mundo difunden los grandes monopolios mediáticos del capitalismo. La victoria de Fidel radica en que su ejemplo es humanidad, en que hoy Cuba brilla en lo alto de la geografía humana a pesar de que nuevamente la agresividad del imperialismo se recrudece. 

La liberación de los pueblos del yugo capitalista; la soberanía y la autodeterminación de los pueblos; la construcción del socialismo; los aportes al marxismo latinoamericano; las políticas internacionalistas a favor de la humanidad; el antiimperialismo y anticolonialismo; la cultura, el deporte, la salud y la educación como elementos fundamentales para el mejoramiento humano y su importancia en la construcción de sociedades justas; los valores y la ética revolucionaria como aspectos integrales de la formación de los seres humanos nuevos, entre otros temas, tienen en la obra de Fidel una vasta producción intelectual y revolucionaria que deberá analizarse y de ella extraerse las enseñanzas teóricas y prácticas en los próximos años, pues Fidel es praxis porque contribuyó a la transformación de la realidad de Cuba, nuestra América y del mundo.

La vigencia de Fidel está en su diálogo permanente con la realidad y las civilizaciones, en el cuestionamiento de todo, principalmente de sus propias ideas, en la lectura y la relectura de los clásicos del pensamiento universal y regional, no para copiar e imitar, sino para que desde lo concreto aportar nuevas maneras de transformar y construir la revolución. El reclamo que Fidel hizo a los intelectuales y artistas continúa latiendo en el seno de nuestras sociedades, en las cuales el compromiso es más urgente, en donde la palabra debe servir al bienestar humano, superando esquemas y falsos postulados, y es que la propia definición de revolución y de socialismo fue puesta en cuestión por Fidel y la Revolución Cubana para dar lugar a la “creación heroica”. Los nuevos proyectos socialistas y revolucionarios tienen en las ideas de Fidel enseñanzas indispensables para planear el camino de la transformación social. El futuro mismo de la humanidad ha de encontrar respuestas en las palabras de Fidel; un hombre que revolucionó todo lo que conoció, negándose a ser monumento para permanecer vigente en el tiempo.


Edición: Fernando Sierra


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