Opinión
Mauricio Dardón Velázquez
17/08/2026 | Mérida, Yucatán
Desde la fundación del movimiento sionista, Teodoro Herzl lo concibió adherido a un proyecto colonial, con plena vinculación orgánica a las potencias de la época. En su libro El Estado Judío sentenció: “Formaríamos parte de una muralla de Europa contra Asia, un puesto de avanzada de la civilización contra la barbarie” (léase países árabes, Irán y Turquía).
El 15 de mayo de 1948, los sionistas laboristas proclamaron el nacimiento del estado de Israel, y en días posteriores se inició el primer conflicto árabe-israelí, el cual concluyó con la ocupación del 78 por ciento del total del territorio de Palestina.
Entre 1955 y 1965 Yitzhak Shamir, fundador del partido ultraderechista Herut-Likud, al que pertenece Netanyahu, fue un alto funcionario operativo de la agencia de inteligencia israelí Mossad, donde asesoró al Sha de Irán Reza Pahlavi para la creación de su sanguinaria policía secreta (Savak); ayudó a consolidar la policía secreta del dictador del Congo, Mobutu Sese Seko; asesoró a las fuerzas policiales del dictador Chiang Kai-Shek en Taiwán; y colaboró activamente con las fuerzas represoras de Sudáfrica durante el régimen del Apartheid.
El 26 de julio de 1956, en un acto soberano, el entonces presidente egipcio Gamal Abdel Nasser decretó la nacionalización del Canal de Suez, por lo que los gobernantes de Tel Aviv lanzaron sus paracaidistas contra la Península del Sinaí y la Franja de Gaza, mientras que tropas de Francia e Inglaterra ocuparon Port Said, la puerta de entrada del canal al mar Mediterráneo.
En 1982 Menahem Beguin, otro fundador del Herut-Likud, lanzó su ejército contra Beirut, con la intención de aniquilar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Al final, los combatientes palestinos y su dirección se fueron a Túnez.
En Centroamérica, durante la crisis política de las décadas de los 70 y 80, Israel y el Mossad apoyaron a EU en varios ámbitos:
En ese periodo, Israel mantuvo una estrecha cooperación militar y de seguridad con los gobiernos represores de Guatemala, con armamento, vehículos blindados de transporte, equipos de comunicaciones militares, tecnología y asesoría para las operaciones de contrainsurgencia. Destaca el fortalecimiento operativo de la fuerza de élite de los Kaibiles, conocidos por las masacres y atrocidades cometidas contra la población civil. En la década de los 80 construyó en este país una fábrica para producir fusiles Galil y sus municiones, y entregó aviones Arava de despegue y aterrizaje cortos.
Israel suministró equipo militar a la dictadura somocista de Nicaragua desde mediados de los 50, lo que se incrementó a partir de la insurrección sandinista de 1978 debido a que el Congreso de EU suspendió la ayuda militar al régimen por la brutal represión a civiles en la revuelta popular. Con el triunfo de la revolución sandinista en julio de 1979, Israel se sumó a la estrategia del presidente Ronald Reagan de revertir el proceso mediante el financiamiento, capacitación y equipamiento de grupos de la derrotada Guardia Nacional somocista, conocidos como la Contra, los cuales fueron acogidos por Honduras y Costa Rica.
Con la mediación del ejército de Honduras, Israel canalizó a la Contra armas (en un principio las capturadas a la OLP en 1982) y personal de su ejército ayudó a entrenarlos. Asimismo, contribuyó para que este país alcanzara una notable superioridad de poder aéreo. En enero de 1977 le vendió 12 cazas interceptores Dassault Super-Mystere y después 3 aviones de transporte Arava y otro Westwind. En diciembre de 1982, Ariel Sharon, ministro de Defensa israelí, visitó Honduras y firmó un acuerdo para proporcionar aviones de combate Kfir, tanques y fusiles de asalto Galil, así como entrenamiento para oficiales, tropas y pilotos hondureños.
Entre 1972 y 1977, Israel proveyó a El Salvador 81 por ciento de las compras de armas en el exterior. En 1973, el gobierno militar en turno adoptó un acuerdo con Israel para modernizar su fuerza aérea, comprándole aviones de transporte, entrenamiento y caza-bombarderos. También adquirieron bombas de napalm hasta 1981, año en el que Israel otorgó a El Salvador, a petición de Washington, un crédito militar por 21 millones de dólares.
Para más información ver Margo Gutiérrez y Milton Jamail, Israel in Central America, en MERIP, Issue 140, 26 de mayo de 1986.
Israel siempre ha apoyado a los peores gobiernos represores y criminales de la historia: es la esencia del sionismo.
Edición: Emilio Gómez