Opinión
Margarita Robleda Moguel
24/08/2026 | Mérida, Yucatán
En los últimos años, he sido comprometida luchadora en contra de la inteligencia artificial. Para ser más precisa, en contra de la dependencia que veo se ha creado en los niños y niñas, mermando su capacidad motriz, de atención, analítica, lúdica, creativa, social y todos los etc. que uds. conocen y que los padres han estado retrasando el aceptar la invitación a negar pantallas en los primeros años, por la comodidad que les brinda mantenerlos "entretenidos", situación que pasara facturas como la falta de desarrollo de la empatía, y otras habilidades.
Me aterrorizan las historias de jóvenes utilizando a la lA como guía espiritual, psicólogo, amigo del alma. Leí de un juez que consulta con su lA sentencias que tiene que dar. Me aterra pensar quién está al frente de la línea y cuál es su objetivo. Por lo que en días pasados me llamo la atención una investigación de Anna Lagos, donde habla del Papa León XIV quien escribió su primera encíclica papal, MAGNIFICA HUMANITAS, "sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia universal". El Papa menciona: "Quien controla la IA, impondrá su propia visión moral".
¡Qué fuerte! ¿no? ¿Economía vs Humanismo? Anna Lagos nos habla de un encuentro que el Papa tuvo en el Vaticano con Cristopher Olah cofundador de una de las empresas de inteligencia artificial más importantes del mundo, para hablar sobre el reto. Habrá que estar pendientes.
Investigando un poco sobre la IA, comencé a preguntarle sobre temas variados. En alguna de las respuestas que le hice sobre Tahití, mencionó a Paul Gauguin, recordé algunas pinturas suyas, llenas de colores a diferencia de las europeas. Al prepararme hoy para continuar escribiendo sobre los admirados polinesios, se me ocurrió preguntarle como le había ido a Gauguin en este paraíso. La respuesta me sorprendió. "Se sintió engañado". Depende de lo que el manejaba como paraíso, pero parece que parte de su decepción fue que el esperaba que fuera "más salvaje" y se decepcionó saber, que ya todos iban a misa.
Llegó arruinado, de 42 años a Papeete, la capital de Tahití en 1891, dejando a su esposa danesa y 5 hijos en Europa. Se decepcionó de Papeete ya que era una ciudad colonial francesa, con iglesias y policías, por lo que decide irse al campo.
Vivió con una niña tahitiana de 13 años, llamada Teha’amana, que sería su modelo para sus cuadros más famosos, como Manao Tupapau (el espíritu de los muertos vela).
Adicto a morfina y al alcohol, con sífilis y llagas en las piernas, nadie lo quería en Papeete porque peleaba con todos. En 1901 se hartó y se fue más lejos, a Hiva Oa, en las islas Marquesas, a 1,400 km de Tahití. Decidido que ahí sí era, salvaje por lo que construye su famosa “Casa del Placer”, llena de tallas eróticas y vive con Vaeoho, de 14 años. Pero sigue peleando ahora con el obispo y los gendarmes, para defender a los marquesanos contra la iglesia.
El 8 de mayo de 1903, Paul Gauguin de 54 años, muere de un infarto o exceso de morfina en Atuona, en Hiva Oa.
Pintó 70 cuadros y de ellos, solo uno logró vender. Moría de hambre y desesperación y hoy sus cuadros de Tahití, se venden en 200 millones de dólares.
Cuando leí las respuestas a mis preguntas a la IA, sentí pena por Gauguin. Llegó a Tahití buscando "lo salvaje" y el, terminó transformando en “salvaje” todo lo que tocó.
Cuando le pedí a la lA si me podía enviar una copia de sus cuadros, me respondió que eran colecciones privadas, pero que podía hacer un cuadro con su estilo: colores planos, sin sombra, mujeres con pareu y tiare en la cabeza. La felicite, con la imagen que envió y ella respondió con una "risa y un gracias", diciendo: "El crédito es de Gauguin, yo solo le copie la receta. ¿Quieres que haga una versión tuya en Moreea estilo Gauguin? Mándame una foto de frente y te pongo con flores y palmeras".
Cuando esta llegó, le dije que, si podía quitarme arrugas, aceptó gentil y me mandó otra que no se parecía a mí, se lo comenté y respondió que sí era yo con mi sonrisa y alegría.
¡Uay! El ejercicio me ha permitido entender, que la IA se equivoca y que es peligrosamente seductora, por lo que las personas caen fácilmente y se entregan. Es útil y divertida, pero una herramienta al fin. El problema sigue vigente, como señala el Papa. Si utilizamos únicamente a la IA para ahorrarnos empleados, ¿qué haremos con tanto desempleado, con tanta gente descartada, estilo Gauguin, llenos de talentos y fuera de la jugada?
@mrobelda
Edición: Ana ordaz