Opinión
Óscar Muñoz
01/09/2026 | Mérida, Yucatán
¿Qué importancia ha tenido la lectura para muchos pensadores, sobre todo leer en papel? Este es un cuestionamiento que ha estado latente en los últimos tiempos. Y una amplia diversidad de personalidades de la cultura y la literatura han opinado al respecto. Así que habrá que rescatar las reflexiones de estos pensadores acerca del proceso intelectual más importante de la civilización y el que favorece mejor el aprendizaje de las nuevas generaciones, y que está en el acto de leer en papel. Todo ello ante el deterioro que la lectura ha sufrido recientemente ante el abuso de las pantallas de teléfonos, tablets y otros dispositivos electrónicos.
Marcus Zusak, escritor australiano, dijo una vez que “A veces lees un libro tan especial que quieres llevarlo contigo durante meses, incluso después de haberlo terminado, solo para estar cerca de él”. Sin embargo, en la actualidad, quienes hayan llegado a leer un texto en alguna pantalla, incluso en Kindle (dispositivo especial para la lectura), nunca podría ocurrir esta intimidad con el libro, con el apego que surgió entre lo leído y el lector, porque la lectura resulta fría y distante. En cambio, al leer un libro de papel, ocurre este milagro adoptivo.
Por su parte, Octavio Paz comentó un día que “Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro”. Esta circunstancia del texto que late (como un corazón) difícilmente ocurriría al leer un poema en una pantalla (aunque podría suceder en uno que otro lector). La certeza de sentir el latido de un texto literario es leerlo en papel, no hay duda, y emocionarse con esa palpitación que es capaz de provocar en el lector.
Una ocasión, Adolfo Bioy Casares, escritor argentino, dijo: “Creo que vale la pena leer porque los libros ocultan países maravillosos que ignoramos, contienen experiencias que no hemos vivido jamás. Uno es indudablemente más rico después de la lectura”. Obviamente se refería a los libros impresos en papel, por la época en que lo dijo. En cambio, si es usado un dispositivo con pantalla para leer, incluso los mismos textos a los que se refería este escritor, posiblemente muchos de los lectores no les entusiasmaría tanto saber de otros países, por muy maravillosos que fueran, ni les importaría mucho conocer otras experiencias, ni tampoco se sentirían más ricos luego de la lectura, porque tal vez resulte solo una actividad tan cotidiana como leer mensajes en el WhatsApp.
Respecto de la relación que se llega a establecer con los libros (de papel), el escritor francés Marcel Proust dijo: “Con nuestros amigos los libros, si pasamos una velada en su compañía es solo porque realmente nos apetece”. Esta afirmación, en la que compara los libros con los amigos, implica una relación íntima, confiable, sincera. Así como ocurre cuando dos amigos se vuelven a encontrar, y conversan a partir de donde se quedaron hablando la última vez o reviven pláticas anteriores para volverlas a disfrutar.
Otro escritor, en este caso el noruego Jostein Gaarder, dijo que “Cuando leemos, creamos nuestras propias imágenes y asociaciones. El libro vive dentro de nosotros, se reinventa en nosotros a medida que lo vamos leyendo”. Algo semejante dijo el escritor francés Daniel Pennac: “Estamos habitados por libros y amigos”. Claro que esta circunstancia difícilmente sucedería en una lectura en pantallas, debido a cierta frialdad que hay detrás de un visor de vidrio. Es parecido cuando alguien quiere sentir la brisa que sucede afuera y hay una ventana cerrada.
Desde el enfoque educativo, el académico británico George Trevelyan dijo que “La educación ha logrado que las personas aprendan a leer, pero es incapaz de señalar lo que vale la pena leer”. En este sentido, habrá que insistir ante las instituciones educativas y culturales la necesidad de, no sólo promover la lectura, sino también diseñar estrategias que orienten a los niños y jóvenes a elegir libros importantes e interesantes para ellos. La importancia de esto está en la necesidad de que los escolares sean iluminados para detectar un libro que le encantará leer.
Edición: Ana Ordaz