Opinión
Felipe Escalante Tió
24/09/2026 | Mérida, Yucatán
De cuando en cuando, los periódicos que uno menos sospecha resultan reveladores acerca de épocas pasadas. La prensa es, por ese motivo, una de las principales fuentes a las que recurren quienes están interesados en prácticamente cualquier aspecto de la sociedad; desde las actuaciones de los gobernantes hasta los deportes, espectáculos, novedades e incluso instituciones que ya han desaparecido.
Así, una sorpresa fue encontrar en el semanario La Caricatura una composición fotográfica del Hospital del Niño, recién inaugurado. Este fue el acto que marcó el inicio del tercer año de gobierno del ingeniero Humberto Canto Echeverría, según deja saber la publicación, en su entrega correspondiente al 3 de febrero de 1940.
Para La Caricatura, y seguramente toda la prensa de la época, la obra resultó de gran trascendencia independientemente de que aún no recibía pacientes, y méritos no le faltaban: “Este centro, primero en su género en la República, cuenta con todos los adelantos de la ciencia puestos al servicio de la niñez desvalida”, indica en el primer párrafo, donde marca precisamente la importancia del hospital: el primero en todo el país, pues se adelantó tres años al de la capital del país; la capacidad del personal y el equipamiento con que contó, que fue lo más novedoso, y el público al que estaba destinado.
Revisando las fotografías, es notorio que aún imperaba el modelo de finales del porfiriato, con su división en pabellones repartidos entre jardines, buscando además la amplitud de espacios y la ventilación natural en las habitaciones. La revista, que fue mucho más conocida por su carácter humorístico que por brindar noticias, destacó la conjunción de esfuerzos entre gobierno, la academia existente entonces y un médico que influyó en muchas generaciones:
“Con visión clara, que mucho le honra, nuestro joven gobernante puso en manos de uno de nuestros más prestigiados médicos especializados, el galeno don Francisco Colomé Trujillo, la dirección del nuevo plantel. El doctor Colomé, asesorado por valiosos elementos tanto científicos como profanos, ha realizado el prodigio de dotar a Mérida de un centro de salud que puede compararse ventajosamente con los más prestigiados del extranjero”.
Aquí cabe mencionar que algunos gobiernos sí dejaron infraestructura que fue ejemplo a nivel internacional, pensada para muchos años de servicio; sobre todo en el ramo hospitalario. Pero aun así, también debieron transformarse eventualmente y otras terminaron por desaparecer, como fue el caso del Hospital del Niño, que también llevó el nombre del médico Manuel Acevedo Ruiz del Hoyo.
Dejamos a continuación la descripción de la composición fotográfica, aclarando que por motivos de diseño debieron retirarse las dos últimas imágenes que se mencionan: “de izquierda a derecha comenzando por la parte superior: -La entrada principal, por la calle 62; una panorámica del hospital; cuerpo facultativo, incluyendo laboratoristas y enfermeras; laboratorio, al fondo cocina montada con refrigeración y todos los adelantos modernos; pabellón de infecto contagiosos y departamento de desinfección (a la derecha); sala de operaciones; una de las salas para enfermitos; comedor, amplio y bien ventilado.”
El Hospital del Niño se encontraba muy cerca de la zona que en Mérida se ha querido llamar “de los hoteles”; la calle 62 con 35. Hoy en día, el predio que ocupó el nosocomio lo ocupan los Juzgados Mercantiles y de Oralidad Familiar del Poder Judicial del Estado de Yucatán, domicilios particulares y un templo.
El periódico hizo un alto para reconocer la importancia de la obra, que en realidad cobró valor al paso de los años. En ese momento, separó su carácter político (que sí lo era) y se unió a la distinción: “LA CARICATURA que en el difícil terreno de la prensa verdaderamente independiente alaba a quien merece y da palos pegados en cantidad a los que tratan de dar gato por liebre, libre de perjuicios tanto políticos como de credos religiosos, tributa sin reservas un caluroso aplauso al gobierno del Estado, que jefatura el Ing. Canto Echeverría y al señor doctor Colomé y Trujillo por la importante obra realizada, cuyos óptimos frutos cosechará la niñez desamparada”.
El fin del Hospital del Niño es una historia triste: 26 años después, correspondió al gobernador Luis Torres Mesías cerrarlo, alegando dificultades económicas y duplicidad de funciones, pues ya para entonces estaba presente el Instituto Mexicano del Seguro Social en la entidad. Eso sí, no hubo una transferencia del nosocomio a la Federación, solamente la clausura.
Se podrá discutir si la historia se repite, pero eso es tema de otras notas y otros tiempos.
Edición: Estefanía Cardeña