Opinión
La Jornada Maya
19/10/2026 | Mérida, Yucatán
Este fin de semana, que habitualmente dedica a giras por los estados, la presidenta Claudia Sheinbaum abordó un tema que resultaba ineludible, mientras recorría los tres estados que componen la península de Yucatán: el sistema de salud.
Considerando el movimiento de protesta de los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que ha expuesto serias deficiencias en los mecanismos de abasto de medicamentos y de materiales de curación, mantenimiento a los equipos de laboratorio y estudios, falta de personal ante el aumento de la población susceptible de recibir atención, aparte de los reclamos por mejores condiciones para desempeñar su función sustancial: asegurar el acceso a la salud, era imperativo referir al menos parcialmente una visión a futuro del sistema que se quiere, y en esto, la Presidenta ha dibujado un panorama incompleto, pero que sí es un avance en cuanto a la presentación de un proyecto integral.
Cabe aclarar que durante su visita a Campeche, Quintana Roo y Yucatán, Sheinbaum Pardo recibió quejas por parte de la población derechohabiente y trabajadores sanitarios, tanto del IMSS como del sistema IMSS -Bienestar. Según ella misma refirió, se encuentra en una gira en las entidades donde opera este segundo sistema para conocer, “ya no sólo de los altos directivos, sino de los directores de hospitales, médicos y pacientes, la situación y problemas que se enfrentan”.
La novedad se dio en el municipio de Umán, Yucatán, donde la mandataria subrayó que las deficiencias que enfrenta el sistema público de salud “derivan de la continuidad de procesos de hace medio siglo que no se han modernizado, de la burocracia y hasta de posible corrupción”. Para un régimen que prometió el combate a este flagelo siguiendo el ejemplo del barrido de las escaleras, “de arriba a abajo”, se imponía reconocer en dónde persisten las malas prácticas y aplicar los mecanismos necesarios para erradicarla.
Claro que debe reconocerse que hay una fuerte inversión en salud pública, que en Quintana Roo ya se refleja en la construcción de dos nuevos hospitales, uno del Instituto de Servicios y Seguridad Social para los Trabajadores al Servicio del Estado (ISSSTE) y otro del IMSS -Bienestar, lo que sin duda incrementa la capacidad de atención. Sin embargo, esto no resuelve la necesidad de equipamiento, ni de recursos humanos, y tampoco el abasto de insumos y medicamentos que está afectando a todo el sistema de salud público.
Por otro lado, Zoé Robledo, director general del IMSS, ha dado a conocer los primeros resultados de la escucha “piso por piso”, en la que ha recibido violentamente testimonios sumamente reveladores pero que para muy pocos en la sociedad mexicana resultan sorpresivos, como que “cuando hay visitas de supervisión, aparecen los medicamentos, las áreas de urgencias no están atiborradas de pacientes y hay consultas”, pero al terminar el procedimiento, “todo vuelve a estar como siempre”.
Sheinbaum Pardo hizo eco de lo señalado: “Caigo de sorpresa (porque) a veces cuando dicen ‘va a venir la Presidenta’, todo lo arreglan, lo pintan, lo ponen bonito”.
Por lo pronto, en la inauguración del Hospital General de Ciudad del Carmen, la mandataria anunció la modernización de todo el sistema, tras asegurar que la burocracia es parte importante del problema, dando como ejemplo que para solicitar guantes debe entregarse personalmente un oficio. Agreguemos otro esquema conocido por cualquier derechohabiente: es imposible solicitar una cita con un médico especialista si ésta cruza el año, “porque no han llegado las agendas”. Sí, crear un sistema de compras y abastecimiento es importante, pero también debe solucionarse la programación de citas.
Así, tanto la gira presidencial como la escucha que lleva a cabo Robledo deberán traducirse en un diagnóstico integral; no una mera enumeración de problemas, sino datos precisos en cuanto a qué, cuándo, cuánto, dónde, cómo y quién es responsable de la situación. Poner solución a una problemática que lleva varias décadas no será sencillo, pero por lo pronto habrá un fundamento para ejecutar medidas precisas.
Edición: Emilio Gómez