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Dinosaurios en resistencia

Astillero

Para justipreciar lo sucedido ayer en Coahuila e Hidalgo es importante mantener como referencia analítica que ambos lugares constituyen excepciones al proceso nacional de alternancia partidista, pues en ellas no ha gobernado a nivel estatal más que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), y que en ambas entidades se alojan y atrincheran expresiones políticas caciquiles, propias de un museo político, que persisten en la recurrencia a las trampas, violencia y prácticas más jurásicas del agitado parque electoral mexicano.

En Coahuila, por ejemplo, y en medio de pugnas grupales que han llegado a confrontar secamente a hermanos, persiste el moreirismo como marca distintiva de un estilo que combina la profusión de recursos económicos de cualquier proveniencia (los más limpios, de las arcas estatales y municipales) con los tradicionales actos de fraudulencia zoológicamente identificados con la figura del mapache.

Por cierto, otro Moreira, Álvaro, que es el más joven de esa “dinastía”, se encaminaba anoche a ser el triunfador en el distrito electoral local 16, con cabecera en una parte de Saltillo. Ya antes fue gobernador Humberto Moreira, quien dejó en un interinato a Jorge Torres; luego siguió Rubén Moreira, quien instaló al actual, Miguel Ángel Riquelme (éste pretende desmarcarse, pero sin afectar en realidad los pactos esenciales) y ahora se alebrestan las alas del futurismo a Álvaro Moreira Valdez.

En Hidalgo, el catálogo museístico es más amplio, con Omar Fayad como actual gobernador e influencia de personajes priístas como Miguel Ángel Osorio Chong, Jesús Murillo Karam, David Penchyna y subgrupos igualmente caciquiles como el de Gerardo Sosa Castelán, quien brincó a Morena y ahora está en la cárcel bajo acusaciones de corrupción.

La pelea por las presidencias municipales hidalguenses estaría siendo ganada por el PRI, según su dirigente nacional, el cuasi desaparecido político Alejandro Moreno, Alito. A falta de programa de resultados preliminares, pues por divergencias no se pudo echar a andar oficialmente, las cifras electorales especulativas eran manejadas anoche a favor del PRI.

A la hora de cerrar esta columna, con la mitad de las actas capturadas en el Programa de Resultados Preliminares de Coahuila, y a sabiendas de que los datos finales deben ser emitidos por las autoridades electorales en actos procesales posteriores, el PRI aparecía con una notable delantera en las 16 diputaciones locales de mayoría relativa en juego. Con estas cifras, el PRI reivindicaría su histórico “carro completo”, con más de 48 por ciento de la votación a su favor, mientras Morena quedaría como segundo lugar y Acción Nacional en tercero, conjuntando estos dos partidos poco más de 30 por ciento de los votos.

Sin perder de vista lo dicho en el primer párrafo de esta columna, es decir, la condición anómala de estas dos entidades federativas en el proceso nacional de fatigosas y engañosas alternancias partidistas, Morena y sus gobiernos deberían tomar cuidadosa nota de lo sucedido en estos dos santuarios del peor priísmo. Ya no concurrió el obradorismo a las urnas en estos dos estados en la desvalida condición de opositor, sino de partido teóricamente en el poder nacional. Y no pudo vencer al sabidamente truculento aparato de poderes estatales supuestamente en desgracia histórica, “moralmente derrotados” como otros opositores.

Otra lectura podría tomar en cuenta que en ambas entidades los gobernantes y los principales líderes de grupos priístas han mostrado concordancia con Morena y el obradorismo en votaciones legislativas federales y en otros actos políticos, como si el PRI fuera un aliado no explícito, pero siempre cumplidor en los momentos críticos. Rubén Moreira y Omar Fayad han hecho favores a Morena en lo nacional, que bien valen pagos en lo local.

En el análisis global deben tomarse también en cuenta la división y confusión que actualmente impera en Morena y que llevó en Coahuila e Hidalgo a peleas de baja estofa por candidaturas y a campañas electorales desabridas y desatendidas. ¡Hasta mañana!

Twitter: @julioastillero

Facebook: Julio Astillero

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Edición: Emilio Gómez

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