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Ana Ramírez
29/01/2026 | Cancún, Quintana Roo
La ausencia de refugios temporales para personas migrantes y repatriadas en Cancún se ha convertido en un problema grave y creciente que, de no atenderse de manera integral, podría detonar una crisis social en los próximos meses, advirtió Marilyn Torres, presidenta del Consejo Internacional Sumando Venezuela Asociación Civil (CISVAC).
"Es un grave problema que tiene Cancún, específicamente, que no haya una casa, un refugio temporal donde las personas puedan ir, dormir, bañarse, arreglarse... llega el connacional que estuvo en Estados Unidos más de 20 años y para buscar trabajo se le hace complicado", reconoció.
Lo que actualmente se observa, apuntó, es solo “la punta del iceberg”, ya que cada vez llegan más personas, mexicanas y extranjeras, que no cuentan con redes de apoyo, documentos oficiales ni un espacio digno donde dormir, asearse o iniciar un proceso de reinserción laboral.
A diferencia de otras entidades del país, Quintana Roo no cuenta con una casa o refugio temporal para migrantes, lo que deja a esta población en situación de calle, viviendo debajo de puentes, en predios baldíos o en zonas invisibilizadas para la mayoría de la sociedad.
A través de CISVAC y en trabajo conjunto con organismos empresariales, se ha logrado apoyar a casi mil 800 personas, facilitando su vinculación laboral y la gestión de documentos indispensables como INE, CURP, RFC, afiliación al IMSS y trámites migratorios.
Sin embargo, reconoció que este esfuerzo, en muchos casos, suple funciones que deberían ser atendidas por las autoridades, pero prevalece la falta de políticas públicas específicas para atender la problemática.
Uno de los principales obstáculos para la reintegración laboral es el tiempo y la complejidad de los trámites, denunció, aunque en teoría algunos documentos deberían obtenerse en cuestión de días, la realidad es distinta.
“Solo el INE puede tardar entre 12 y 14 días, y el proceso completo para que una persona mexicana repatriada vuelva a trabajar puede tomar casi un mes en promedio, e incluso hasta tres meses, en algunos casos”, lamentó.
Para los migrantes extranjeros, el panorama es aún más complicado; hay personas de Honduras, Guatemala, Cuba, Venezuela, Colombia, Haití, principalmente, que llegan a Cancún, tras vivir cinco, 15 o hasta 20 años en Estados Unidos, con la expectativa de encontrar empleo rápidamente en el sector turístico, impulsados por la percepción de que la ciudad es una “puerta laboral abierta”, comparable con un “Miami pequeño”, donde el dominio básico del inglés representa una ventaja.
No obstante, al llegar se enfrentan a una realidad distinta: no hay albergues, no hay orientación institucional suficiente y existe un fuerte temor a acudir a las autoridades, especialmente entre quienes tienen una situación migratoria irregular.
“Piensan que si se acercan los van a detener o deportar. Lo único que quieren es ayuda para regularizarse y trabajar... Mientras tanto, muchas personas permanecen durante meses en el limbo, sin documentos, sin empleo formal y sin un lugar digno donde vivir”, especificó.
Edición: Estefanía Cardeña