En rueda de prensa se presentó Biomaya, un movimiento que respaldará el saneamiento de las playas de la Riviera Maya al integrar a las amas de casa de las comunidades rurales de Nueva Esperanza y Sacab Mukul, del municipio de Solidaridad, quienes serán las encargadas de transformar el sargazo en diversos productos.
Erick Parker, director general de Biomaya, adelantó que en un mes se hará el lanzamiento oficial de esta iniciativa e invitó a funcionarios, medios de comunicación y público en general a sumarse para ser colaboradores y patrocinadores con el fin de hacer crecer el movimiento, mismo que respaldará a familias en situación vulnerable. Agradeció el apoyo de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) para la recolección de algas que estén cinco metros de la orilla hacia el mar.
Federica Florenza, directora operativa, detalló que se tiene una mala concepción del sargazo: “estamos trabajando con un centro biólogo químico de Morelia que nos ha dado el resultado de las partes buenas que tiene el alga y nos han dicho cómo eliminar los metales pesados, que es la parte negativa de la talofita”.
“El ácido sulfhídrico comienza a salir cuando el sargazo está en descomposición. Ahora cuando el alga vive, tiene muchísimas propiedades, la planta marina tiene estos metales porque en su trayecto desde Brasil hasta el Caribe mexicano se contamina por los desechos de los barcos”, aclaró.
Con tres años de planeación, este movimiento redireccionará los recursos, ya que igualará el concepto cíclico que los mayas tenían del mundo, al trabajar en una economía circular, porque serán involucradas diferentes empresas que proporcionen descuentos no solo de los productos que serán presentados sino también, que puedan aplicar rebajas de sus servicios a la misma cadena de clientes.
Edición: Gina Fierro
La empresa canadiense informó que los hechos ya se encuentran bajo investigación
La Jornada
Trump escaló su interés por obtener Groenlandia a través de sus amenazas arancelarias
Eder J. Noda Ramírez
La expresión única de la individualidad del autor y es la clave de la posteridad literaria
Óscar Muñoz