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Miguel Améndola
21/04/2026 | Tulum, Quintana Roo
Los espeleobuzos Alejandro Álvarez y Adalberto Nava, integrantes del Proyecto Espeleológico Tulum (PET) y descubridores del esqueleto de Naia en 2007, denunciaron daños graves a restos humanos y fauna pleistocénica dentro del Hoyo Negro, considerado el sitio arqueológico subacuático más importante de la península de Yucatán.
De acuerdo con el testimonio de Adalberto Nava, los hechos ocurrieron el pasado 9 de abril, mientras ambos realizaban trabajos científicos para el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Durante la jornada, observaron el ingreso de cinco buzos, divididos en dos grupos, que ignoraron señalizaciones visibles que advierten la prohibición de acceso por tratarse de un área protegida.
“Alex y yo estábamos haciendo un trabajo científico para el INAH, en un módulo de tres dimensiones, cuando vimos pasar a cinco personas. Eran dos grupos que ignoraron dos letreros muy grandes que indican que es un sitio arqueológico protegido. Decidí detener mi trabajo y verificar qué estaban haciendo”, relató.
Nava explicó que documentó la incursión desde la superficie y esperó a que los buzos emergieran. Según su testimonio, el grupo mostró escasa capacidad técnica, lo que provocó daños severos en el sedimento del fondo que serían afectaciones irreversibles para la historia milenaria y muchos años de estudio e investigación.
“Eran buzos con una capacidad muy mala; hicieron mucho daño a un sedimento que preservaba pruebas de restos humanos que entraron a esa cueva hace 10 mil años. Lo destruyeron todo”, afirmó.
Al día siguiente, el 10 de abril, descendieron nuevamente para evaluar posibles afectaciones. Fue entonces cuando detectaron alteraciones directas en restos paleontológicos.
“Encontramos que movieron el esqueleto de un puma de aproximadamente 15 mil años de antigüedad. Estos restos suelen estar con los dientes hacia arriba, pero los voltearon y rompieron completamente los dientes caninos. También dañaron el esqueleto de un oso de al menos 12 mil años, una especie no registrada previamente en la península”, detalló.
Nava señaló que los responsables serían cinco personas de origen brasileño, presuntamente lideradas por un alguien identificado como Lucas Costa Dos Santos.
Añadió que el grupo no contaba con guía local y que se hospedaba en un centro de buceo de la zona denominado Protex Dive Center.
Abundó que estas personas pudieron haber ingresado por el Cenote Virgen dentro del sistema Tierra Lejana, del ejido Jacinto Pat, ubicado sobre la carretera federal Tulum-Playa del Carmen.
Asimismo, indicó que ya hicieron del conocimiento del INAH lo ocurrido y el instituto interpuso la denuncia correspondiente. Al comunicar estos hechos a la prensa buscan reforzar el llamado a proteger el patrimonio cultural.
“Queremos apoyar la denuncia del INAH y que la comunidad entienda que el patrimonio se está dañando. Esto es consecuencia de un turismo que entra a estos sitios sin el debido cuidado. El mensaje es unirnos para proteger lo que hay en estas cuevas”, subrayó.
Por su parte, Alejandro Álvarez advirtió que la problemática no es aislada y responde al creciente interés de buzos no capacitados por explorar estos sistemas.
“Se ha dado una circunstancia complicada: estos sitios contienen importantes acervos culturales y paleontológicos, pero atraen a buceadores sin la preparación adecuada. En el caso de Hoyo Negro, se decidió cerrarlo precisamente para evitar daños”, explicó.
El espeleobuzo señaló que no es la primera vez que detectan afectaciones ni que sorprenden a grupos ingresando de forma irregular, en su mayoría extranjeros y sin guías locales.
“Ya hemos encontrado daños importantes en osamentas y en dos ocasiones hemos sorprendido a grupos en flagrancia. No solo carecen de guía, sino que en algunos casos tampoco cuentan con el equipo o la preparación suficiente”, indicó.
Álvarez enfatizó que, pese a la existencia de señalética colocada por el INAH, los accesos continúan siendo vulnerados.
“En este túnel hay dos letreros que los buzos pasan sin ninguna consideración. En esta ocasión, estando nosotros en el sitio, observamos directamente cómo causaban daños”, agregó.
Finalmente, hizo un llamado a autoridades, prestadores de servicios y comunidad local a actuar de manera coordinada para evitar más afectaciones.
“Es un problema que debemos atender en conjunto: autoridades, centros de buceo, quienes llenan tanques, guías independientes y quienes hospedan a los buzos. Si hay sitios prohibidos, deben respetarse; y si se abren, debe hacerse con protocolos estrictos”, señaló.
Álvarez mencionó que el Comité Regional de Espeleobuceo, Ecología y Regulación (CREER) ha trabajado en la organización y regulación de estos espacios, pero insistió en la necesidad de reforzar las acciones.
“Queremos que esto llegue a las autoridades, principalmente al INAH, para que se inicie una serie de acciones que permitan proteger el patrimonio mexicano”, concluyó.
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Edición: Estefanía Cardeña