Foto: Cofepris

La Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) en Quintana Roo alertó sobre el consumo de ciguata, sustancia tóxica presente en diversas especies de peces, como barracuda, mero, pargo y jurel, luego de la intoxicación masiva en Chetumal.

Una semana después de los hechos un negocio en la capital del estado fue suspendido y, mediante redes sociales, el titular de la Cofepris estatal, Miguel Pino Murillo, emitió un aviso dirigido a la población a fin de evitar el consumo de pescado susceptible a la toxina. En su mensaje precisó que cuando el ser humano come pescado contaminado se intoxica por ciguata y presenta síntomas entre ocho y 12 horas después del consumo. 

La Secretaría de Salud emitió este martes un comunicado sobre este tema en el que aclaró que tienen el reporte de seis personas afectadas por intoxicación alimentaria, pero, aseguró, ninguna de ellas ha fallecido por complicaciones de salud: son cuatro hombres con edades de 56, 54, 40 y 29 años de edad y dos mujeres, una de 43 y la otra de 24 años. Cinco ya fueron dados de alta y una permanece hospitalizada, en estado grave, en el área de cuidados intensivos del IMSS.

Detalló que, al acudir al servicio médico de un hospital particular, estas personas refirieron que sus síntomas iniciaron tras la ingesta de pescado que adquirieron en un establecimiento de la localidad. Subrayó que oficialmente, hasta el momento, no se ha determinado la causa de la intoxicación alimentaria.

Para detectar los síntomas

“Diarrea, vómito, dolor abdominal, comezón en boca, labios y lengua, extremidades pesadas, cansancio muscular y calambres”, son algunos de los síntomas de la intoxicación por ciguata, mencionó Pino Murillo, y dio a conocer que -en los casos más graves- “puede haber espasmos y problemas cardiopulmonares, por lo que se recomienda acudir al médico si se ha consumido pescado y se presenta algún síntoma de alerta”.

Añadió que “los pescados con ciguatoxina no pueden detectarse por su apariencia, ni por su sabor u olor, y la toxina no se elimina al congelar, filetear ni cocinar el pescado; por lo que el consumo debe evitarse”.

Esta toxina está presente sobre todo durante los meses de marzo a julio, “pero debido a los cambios climáticos su comportamiento ha mutado”, advirtió Pino Murillo y recomendó, al momento de adquirir pescados y mariscos, tener el cuidado de verificar que los ojos estén brillosos, que no tenga mal olor ni la escama levantada, así como comprarlos en establecimientos “fijos” y que realicen el manejo adecuado de refrigeración y limpieza.

 

Edición: Ana Ordaz


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