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Ana Ramírez
22/06/2026 | Cancún, Quintana Roo
Si bien Cancún ha crecido exponencialmente y comenzó como un destino planeado, hoy enfrenta desafíos de urbanización y la planificación no es opcional, sino el eje rector de su supervivencia. Juan Francisco Bárcenas Graniel, profesor de la Universidad del Caribe y experto en la materia, propuso una visión donde la arquitectura y el entorno se unen para garantizar la habitabilidad y la planificación sistémica es también la clave para responder a los desafíos climáticos.
"Cuando nos tocó hacer el programa educativo de maestría, teníamos muy claro que la ciudad debería ser vista como un sistema; entonces, todo el programa de todas las asignaturas que tiene la maestría de urbanismo y bioclimática están interconectadas precisamente como está una ciudad en un contexto climático, en un contexto territorial, en un contexto social, en un contexto ecológico", compartió.
En este sistema, la energía y el agua son vitales, mientras que la gestión de la electricidad y de los combustibles necesarios para el transporte y las actividades industriales determinan la viabilidad de la urbe; sin suministros eficientes, la ciudad colapsaría inevitablemente. La sustentabilidad, dijo, busca integrar estos recursos de forma inteligente en el tejido urbano para evitar el caos y asegurar que cada habitante tenga acceso a servicios básicos de calidad.
"Al construir, sustituimos la naturaleza por lo artificial. El urbanismo busca replicar los servicios ambientales originales, reduciendo la contaminación y optimizando los suministros, así la ciudad deja de ser un agente agresor para convivir con el medio ambiente con soluciones bioclimáticas aplicadas a la infraestructura", declaró.
La bioclimática, explicó, reduce la dependencia de combustibles fósiles y es donde la arquitectura debe aprovechar el clima caribeño para minimizar el consumo energético externo, un cambio que requiere una formación técnica que integre física y matemáticas para cuantificar el impacto ambiental de cada edificio y proceso urbano. El diseño inteligente permite que las estructuras se adapten al calor y la humedad sin recurrir excesivamente a sistemas de enfriamiento artificial.
"Nos abocamos a lo que es la sustentabilidad, pero desde un enfoque bien argumentado, es decir, que no se quede en solamente la palabra, sino a través de diferentes metodologías, reduciendo los impactos ambientales negativos hacia la parte natural del entorno", apuntó el académico.
En zonas de crecimiento veloz como Cancún, ejemplificó, los servicios suelen llegar tarde; se requiere una reconversión profesional donde arquitectos e ingenieros utilicen datos para optimizar procesos, lo que permite evitar emisiones al aire y suelo, transformando la manera en que se concibe la vivienda y el espacio público.
Por ello, opinó que la actualización de las leyes de construcción es un paso necesario para formalizar estas prácticas en el desarrollo inmobiliario local.
Edición: Estefanía Cardeña