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Ana Ramírez
12/07/2026 | Cancún, Quintana Roo
Desde la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Cancún se han encendido las alarmas ante lo que consideran un adelanto de la temporada baja este verano, reportando niveles de ocupación hotelera de apenas entre el 40 y 60 por ciento, una cifra que, dijeron, representa una disminución de aproximadamente 40 por ciento respecto a las expectativas iniciales.
"Estamos hablando de que si la ocupación hotelera es de 40 o 60 por ciento el sector restaurantero va a hablar de una disminución de 30 por ciento en sus actividades económicas, se refleja todo y merma a la ciudadanía, porque a nosotros también como sectores de servicios sí nos golpea esta situación", expuso Jovita Portillo Navarro, presidenta de Coparmex Cancún.
Esta situación, dijo, ha forzado a los empresarios locales a replantear sus estrategias financieras y operativas de manera inmediata para mitigar el impacto económico en la región, impacto que no se limita exclusivamente al hospedaje, ya que la cadena de valor turística completa está sufriendo las consecuencias.
Este fenómeno, mencionó, se ha anticipado a los meses de septiembre y octubre, que tradicionalmente son los más complicados para el destino, obligando a una reestructuración de los programas de cumplimiento económico para mantener la estabilidad.
Ante esto y la falta de punto de equilibrio en muchas operaciones, sobre todo para las micro, pequeñas y medianas empresas, ha sido necesario financiamientos bancarios a través de instituciones como Nafin, Banorte y BBVA.
Especificó que el objetivo primordial de este apalancamiento financiero es garantizar la permanencia de las plantillas laborales, evitando en la medida de lo posible los recortes de personal, aunque están valorando prioridades y pausando proyectos de crecimiento, para poder solventar esta época y prepararse para el cierre de año.
Incluso, dio a conocer que parte de las estrategias a mediano y largo plazo han puesto sobre la mesa la necesidad de renovar Cancún, que es percibido ya como un destino maduro que requiere una transformación integral para competir con otros polos turísticos internacionales.
El primer paso, consideró, sería rescatar inmuebles abandonados en la zona hotelera y mejorar la imagen del destino ante la competencia de lugares como Punta Cana, en república Dominicana, o Colombia; sin embargo, a los retos locales se suma la incertidumbre por el panorama económico global y las revisiones del T-MEC, lo que ha provocado que algunos proyectos de inversión se mantengan en pausa.
Edición: Fernando Sierra