Foto: Juan Manuel Valdivia

Más que celebrar el Día de la Mujer Indígena, el 5 de septiembre hay que hacer una reivindicación hacia los derechos de las mujeres, garantizar sus derechos humanos, destacó Maritza Yeh Chan, miembro de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas y coordinadora de la Casa de la Mujer Indigena de Quintana Roo, ubicada en el municipio Felipe Carrillo Puerto. Agregó que la pandemia ha vuelto más complicada la situación de este grupo poblacional, que, asegura “sufre el triple de violencia y discriminación”.

“Las mujeres mayas en este momento están pasando una situación difícil económicamente y por la violencia, están en el hogar estresadas, hablar sobre la mujer indígena es hablar de vulnerabilidad. No tienen el recurso para alimentar a sus hijos, para cuidar su salud. En Carrillo Puerto lo estamos viendo con las artesanas, que no tiene mercado para vender sus productos y ellas dependen de su trabajo, están en una crisis económica”, asentó.

De acuerdo con los testimonios que ha recabado en sus visitas a las comunidades, el confinamiento ha hecho que las mujeres hayan retomado algunas actividades dentro de su hogar. Destaca también que ha habido una reunificación familiar, al regresar aquellos miembros que habían migrado de las comunidades en busca de trabajo por el cierre de sus fuentes laborales.

Según los resultados de la Encuesta Intercensal 2015, Quintana Roo es el cuarto estado con el mayor número de personas que se auto reconocen como indígenas, sólo por debajo de Oaxaca, Yucatán y Campeche, ya que 40 por ciento de la población total en la entidad, se identifica como tal. Esta población se concentra en los municipios Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos y Lázaro Cárdenas. El maya es la lengua predominante, hablada por casi 178 mil personas, seguida del tzotzil, el chol y el kanjobal. Sin embargo, no hay datos a detalle sobre el número de mujeres indígenas o la situación de éstas.

Necesario enfoque de género

“Es urgente que existan políticas públicas con perspectiva de género e intercultural para la atención de las mujeres indígenas ante la pandemia”, destacó Yeh Chan y añadió que ha incrementado la demanda del servicio de parteras porque muchas temen ir al hospital y contagiarse de COVID-19. También se ha retomado la práctica de la medicina tradicional: “buscan plantas tradicionales con las cuales prevenir o tratar el coronavirus”.

En la Casa de la Mujer Indígena de Carrillo Puerto actualmente dan difusión a sus servicios, que incluyen asesoría jurídica y sicológica a raíz de que han notado un alza en los casos de violencia intrafamiliar: “hubo la necesidad de abrir la casa para ofrecer el apoyo a las mujeres”.

En cuanto a la violencia de género, destacó que es un problema que enfrentan las féminas (indígenas y no indígenas) ya que al ir a denunciar a veces no están abiertas las instancias de atención, “se hacen las llamadas pero no responden, el apoyo no se está dando como debería ser, sobre todo en la parte de la lengua maya. Han venido algunas mujeres violentadas y dicen que se sienten más en confianza cuando les hablas en su propia lengua”.

 

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Las usuarias por lo general, señaló la entrevistada, requieren el acompañamiento de un intérprete porque no entienden las palabras técnicas de los abogados. En el caso del Grupo Especial de Atención a Víctimas de Violencia Familiar y de Género (Geavi), con quienes trabajan en coordinación, mencionó: “tuvimos el acercamiento con ellos, pero vemos que en el municipio solamente está conformado por hombres, no hay una mujer, son cuatro hombres que asisten cuando hay una demanda o una agresión, tanto en las comunidades como en la cabecera municipal y algunas de las víctimas nos han comentado que se sentirían más en confianza con algún elemento femenino”.

Edición: Ana Ordaz