Acompañamiento emocional, clave para superar el cáncer

Tanto pacientes como cuidadores deben recibir apoyo sicológico
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El proceso de acompañamiento emocional y atención sicológica a pacientes de cáncer de mama inicia desde el estudio de mastografía, cuando comienzan a aparecer pensamientos negativos. Esta continúa durante y después del diagnóstico y tratamiento, en el que a menudo la paciente se ve sola, pues muchas veces sus parejas no están dispuestas a cooperar emocionalmente.

Fernando Ávila, maestro en sicoterapia conductiva-conductual, certificado en acompañamiento emocional para mujeres y hombres con cáncer de mama, afirma que la atención a pacientes -mayoritariamente mujeres- debe darse antes, durante y después, cuando se les practica una cirugía y viene el tratamiento ya sea quimioterapia o radioterapia u hormonas, pues pasan por etapas de duelo, depresiones y ansiedades.

El especialista asegura que la situación más complicada para los pacientes es el diagnóstico, pero principalmente la pérdida del cabello, incluso por encima de la afectación de una mastectomía. “No es tanto la pérdida de la mama como la pérdida del cabello; eso emocionalmente les afecta mucho”, indica.

En este proceso, asegura, la atención de la familia es sumamente importante, pero a menudo es la pareja la que deja sola a la paciente: “Si la paciente tiene una pareja, está casada o tiene novio o lo que sea, ocurre un efecto un tanto machista; si no tiene un seno pues es una mama incompleta y se van. Muchos de los señores no están dispuestos a cooperar en la parte emocional o en la parte de atención sicológica”.

Al centrarse en la atención de la paciente, el sicólogo trabaja en el empoderamiento, autoestima y duelo de ella y, si lo pide, de sus hijas, hijos y de quien funja como “cuidador primario”, del paciente.

A éstos se les brinda atención para la prevención de la ansiedad, tristezas y depresión, porque muchas veces no entienden por qué son quienes deben cuidar, y los motivos de los cambios de humor que causa la terapia hormonal.

“Entonces los estados de ánimo de las pacientes son muy cambiantes y muy difíciles, y esa es la parte donde el cuidador primario se empieza a desesperar: Mi mamá está muy irritada, está muy enojada, cambia de humor constantemente, pero realmente no es que sea ella, es el momento y vamos a echarle la culpa al naprosol”, dice.

Fernando Ávila subraya que la importancia del acompañamiento emocional es justamente para que las mujeres, una vez que conocen el diagnóstico, accedan a tratarse para recuperar la salud. “Tenemos que generar ese anclaje al tratamiento, es nuestra función y no la podemos dejar a la deriva. La parte de la atención sicológica es sumamente importante en este proceso del diagnóstico y tratamiento de cáncer de mama”, apunta.

El sicólogo trabajó durante muchos años en la Unidad de Especialidades Médicas para la Detección y Diagnóstico de Cáncer de Mama (UNEME-Dedicam), y en su experiencia asegura que el cáncer de mama que se diagnostica a tiempo y hasta en un grado tres es curable.

Afirmó que cuando las pacientes no tienen un acompañamiento emocional pueden presentar un cuadro de depresión severo, lo que genera que a nivel salud física las defensas bajen y el tratamiento se atrase porque no pueden aplicar la quimioterapia hasta que el área de psiquiatría medique antidepresivos, ansiolíticos o vitaminas.

Edición: Ana Ordaz