Lilith Caballero, en la búsqueda de un reto intelectual

La ingeniera colabora en la investigación de fármacos aplicados a atender cáncer de páncreas
Foto: Lilith Caballero

Especial: 11 de febrero, Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia

En la búsqueda de algo que le representara un “reto intelectual”, Lilith Caballero Aguilar eligió estudiar Ingeniería Física en la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), y ahora, realiza su postdoctorado en Melbourne, Australia en donde colabora en la investigación de fármacos aplicados a atender cáncer de páncreas y regeneración del cartílago.

Lilith Caballero, originaria de Chetumal, Quintana Roo, estudió Ingeniería Física y posteriormente hizo estudios de Maestría en la Universidad KU Leuven, en Bélgica en el área Biomédica, tras obtener una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

“De ahí me empecé a encarrilar para esa área y me gustó mucho y decidí hacer el doctorado en Ingeniería Biomédica, eso lo hice aquí en Australia”, platica Lilith a través de una video llamada.

La joven acaba de concluir el Doctorado en Swinburne University of Technology y ahora realiza el postdoctorado, que a diferencia de México que se mantiene como estancia, en Australia consiste en un trabajo formal de investigación en el laboratorio ACMD del St. Vincent’s Hospital en donde colaboran otras cinco universidades.

Lilith Caballero trabaja en el área de distribución controlada de fármacos aplicados al cáncer de páncreas y de regeneración de cartílago, básicamente explica, “en el desarrollo de biomateriales que se pueden introducir en el cuerpo humano sin dañarlo y que al mismo tiempo permitan la distribución de fármacos en lugares específicos del ser humano”.

Para la joven científica, estudiar Ingeniería reflejaba lo que ella quería: retos.

“Elegí la carrera, ingeniería física, porque lo veía como un reto intelectual. Además de que siempre me había intrigado la descripción matemática de los fenómanos que nos rodean”.

 

Foto: Lilith Caballero Aguilar

 

Desde Melbourne, narra que, desde el inicio de la Ingeniería, se dio cuenta de que era una carrera dominada por hombres.

“En cada grupo había cinco mujeres por cada 40 hombres, hay mucha desproporción, pero nunca pensé si era una carrera de hombres o mujeres, sino algo que quería hacer y así fue como lo elegí”.

Recuerda que, el ambiente dominado por hombres, le trajo complicaciones, pero para la joven, “al final se trata de no dejarse llevar, de imponerse y decir, vengo a estudiar como todos y uno debe enfocarse en eso, aunque me encantaría que la representación fuera más balanceada”.

Lilith sabía que la evolución de la carrera necesariamente la llevaría lejos de su núcleo familiar y del lugar donde nació y creció, pues tenía claro que quería llevar su profesionalización a las mejores universidades y que para concretar proyectos con organizaciones internacionales, eso sería posible solamente si salía del país. 

Para ella, lo más complicado de ello ha sido estar lejos de su casa, y sacrificar su presencia de los eventos familiares más importantes

“La primera vez que salí del país a estudiar, fue un intercambio y con una beca de movilidad; viví en Chile por seis meses, y luego apliqué la beca Conacyt para la Maestría, sin la beca no lo habría podido lograr, y para el doctorado, la Universidad me ofreció un sueldo y me trajeron para acá, es una beca que te da para no trabajar y el posdoctorado ya es como un salario”, comentó.

A futuro, la joven científica proyecta seguir en el área de Ingeniería Biomédica, desarrollando su propio equipo de investigación y haciendo proyectos más grandes, además de que le gustaría practicar la docencia.

Lilith sugiere a las nuevas generaciones trazarse metas altas y trabajar para alcanzarlas.

“Las mujeres y las niñas pueden hacer lo que sea que se propongan, no hay límites de si es ciencia o algo más, siempre y cuando sea lo que uno quiera y sea feliz”, concluye.

 

Edición: Laura Espejo