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Ana Ramírez
03/02/2026 | Cancún, Quintana Roo
En un contexto marcado por el estrés, la violencia normalizada y la dificultad para gestionar las emociones, la fundación Danxica ha consolidado un modelo de intervención que utiliza el arte, el movimiento y la educación emocional como herramientas de transformación personal y social, especialmente entre mujeres de distintas edades.
“Nos hablamos con mucha violencia a nosotros mismos. Nos decimos cosas horribles y las normalizamos. Luego, cuando alguien nos grita o nos agrede, lo vemos como algo normal. Pero la violencia sí existe y se puede evitar si aprendemos a administrarla y gestionarla correctamente”, expuso Perla Paola Sánchez, directora de Danxica.
Desde la pandemia por Covid 19, el proyecto tomó un giro profundo hacia el acompañamiento emocional; la interrupción de festivales, residencias artísticas y actividades escénicas obligó a replantear el papel del arte en un momento de crisis colectiva.
Fue entonces cuando surgió una reflexión clave: el encierro, la incertidumbre y el desempleo estaban generando altos niveles de ansiedad, depresión y violencia, particularmente en sectores creativos y en mujeres.
Así nació el programa MAR (Mujer, Arte y Resiliencia), que posteriormente evolucionó al Sistema de Emociones Resilientes, una propuesta integral que combina trabajo corporal, danza somática, biodanza, respiración consciente y acompañamiento terapéutico, con el objetivo de enseñar a las personas a identificar, canalizar y gestionar sus emociones antes de que se traduzcan en conductas violentas o autodestructivas. Uno de los ejes centrales del programa es la gestión del estrés y la educación emocional.
“Vivimos en una sociedad profundamente violenta, y muchas veces ni siquiera nos damos cuenta. La violencia está en el trabajo, en las parejas, en los medios, en las redes sociales. Se normaliza tanto que dejamos de cuestionarla”, aseveró.
Desde Danxica se insiste en que el primer paso es el diálogo interno y con base en él la fundación atendió cerca de 50 mujeres a través de distintos programas, aunque el impacto acumulado desde 2022 alcanza aproximadamente a 200 mujeres, desde los 15 hasta los 80 años, con resultados visibles en todos los casos.
"Los cambios comienzan a notarse a partir de los tres meses de trabajo constante; el cuerpo no miente, cuando se abre empiezan a salir cosas, hay personas que incluso se enferman porque el cuerpo está sacando lo que llevaba guardado. Pero cuando hay disciplina y constancia, el cambio es evidente", apuntó.
La metodología combina sesiones prácticas con clases teóricas impartidas por terapeutas, donde se abordan temas como la construcción de pensamientos limitantes, el amor propio, la comunicación violenta y no violenta, y el reconocimiento de emociones.
Actualmente, el programa de emociones resilientes forma parte de la escuela universitaria de la fundación, ampliando su alcance a hombres y mujeres por igual.
Los talleres tienen una duración de cuatro meses y cuentan con respaldo institucional, ya que han sido financiados a través del programa FARO de la Secretaría de Desarrollo Social y del fondo internacional Iberescena, del cual Danxica es la única compañía beneficiaria en el sureste del país.
Edición: Emilio Gómez