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Robo de colmenas, una problemática ignorada en Yucatán

Apicultor solicita a las autoridades del estado que atiendan estos sucesos

Luis Armando Choc Kumul, se dedica a la actividad de apicultura desde que tenía 14 años y desde entonces sabe todo el costo, tiempo y esfuerzo que conlleva cuidar de un apiario, sin embargo, en dos ocasiones ha sido víctima de robo de colmenas y aunque ha puesto denuncias legales en relación a los hechos, hasta el momento ni una ha sido resuelta, así que solicita a las autoridades del estado que atiendan estos sucesos, pues es de su conocimiento que hay más víctimas en todo Yucatán. 

En entrevista, Luis Armando compartió que habita en una comisaría llamada San Manuel de Tizimín, lugar donde a temprana edad tuvo acercamiento con las abejas y por ende, sabe todos los  beneficios ambientales que otorgan, pero también sobre los económicos.

“Yo me dedico a esto desde hace muchos años, es mi pasión y al mismo tiempo es una actividad redituable. Recuerdo que comencé trabajando con mis parientes y al inicio compré dos colmenas que empecé a trabajar, desde entonces me gustó la actividad”, recordó.

A temprana edad, esas dos colmenas le dejaban una ganancia de 500 pesos aproximadamente y de ahí nació su interés en dedicar más inversión para obtener mayor producción de miel y entonces así tener más ganancia, con la cual podría sostener a su familia tras la muerte de su madre.

“Yo dije, si estas dos me dan esto, si tengo más podré ganar más y lo poco que ganaba lo invertía, compré equipo y fui aumentando la productividad”, indicó.

Esta actividad la combinó con sus estudios y conforme pasó el tiempo, también aprendió más sobre el tipo de flora que le viene bien al hábitat de las abejas, así que notó que en otras partes del estado había vegetación que no existía en su zona y decidió que sus abejas permanecerían de forma itinerante de acuerdo con la época del año.

“Me compré una moto para así mover a mis abejas y entonces revisarlas con más frecuencia. Siempre fui invirtiendo más en las abejas y mi apiario iba creciendo”, agregó.

Esta dinámica de crecimiento siguió desde la visión de Luis Armando, a tal grado que logró tener hasta 180 colmenas.

“Eso me animó mucho y entre mis estudios, yo salía cada vez de la escuela y llevaba mis abejas a otro lugar de acuerdo con las estaciones del año, porque por ejemplo, de octubre a diciembre hay enredaderas, bejucos pues es una floración que se da en el oriente del estado, por Colonia Yucatán o El Cuyo, ya muy cerca de Quintana Roo”, expuso.

De esta manera, Luis y sus abejas eran itinerantes porque para los meses de enero o febrero tenía que hallar sitios donde hubiera tajonal o guano y otro factor que ha influido para que se muevan es que hay zonas donde hay mucha deforestación.

“Justo en esa época del año fue cuando me sucedió el primer robo, hace más o menos como cuatro años, en el municipio de Chemax. Yo revisaba a mis abejas con frecuencia y una tarde llegué y había mucha producción. Las colmenas estaban muy llenas de miel, entonces pensé en regresar al día siguiente para ya realizar la cosecha”, recordó.

Precisamente a su regreso, fue cuando se dio cuenta que al menos 15 colmenas ya no estaban, situación que le causó mucha tristeza, preocupación e impotencia porque se trataba de años invertidos.

Para entonces, cada colmena tenía un costo aproximado de dos mil pesos, es decir, tan sólo en esas colmenas había una cifra de 30 mil pesos que perdió de un momento a otro.

Además, estas colmenas le darían una producción de miel que alcanzaría un costo hasta de 12 mil pesos, cifra que pudo haber obtenido en tres ocasiones porque una colmena es capaz de sacar producción tres veces en el año.

“Para entonces perdí una etapa productiva que yo mantuve al cien por ciento con todos los cuidados y digamos que mi época de mayor producción la perdí, me las robaron”, indicó.

A pesar de que denunció ante el Ministerio Público de la zona, no tuvo respuesta en relación a este hecho y él afirma que ni siquiera una muestra de apoyo.

Además, no es la primera vez que enfrenta esta problemática, ya que recientemente, el pasado abril también fue víctima de robo y en esta ocasión se trató de 25 colmenas.

La pérdida en este caso es mayor porque ahora el costo de cada colmena es de 2 mil 500 aproximadamente, y en total la cosecha de producción sería de 22 mil pesos, dinero que pudo recibir en tres ocasiones.

“Sé que hay más casos como el mío. Sobre todo, quienes hemos sufrido de estos hechos, notamos que nos sucede cuando sacamos nuestras abejas a otras zonas que no son la nuestra”, puntualizó.

El segundo robo lo sufrió en Temozón y a pesar de mostrar su preocupación e insistencia, las autoridades no dieron importancia a su caso.

“Lamentablemente las autoridades correspondientes nunca han dado la importancia debida al tema y lo menciono porque lo he vivido. Fui a denunciar y desde que llegas se nota el desinterés y sé bien que mi caso no tiene seguimiento”, demandó.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2020, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), este tipo de delitos está clasificados dentro de ‘otros robos’, es decir, aquí abarcan aquellos que son distintos a asaltos y robos a casa habitación.

Este rubro tiene una tasa de incidencia de 2 mil 563 hechos por cada 100 mil habitantes en un año, aunque no hay un número específico sobre robo de colmenas.


Edición: Laura Espejo

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