“Cuando la abeja se posa en estas flores que ya tienen esos insecticidas lo que hace es llevar este polen a la colmena y matar a todas”.
Víctor Sabido, presidente de la organización Be2Bee, mira que la abeja melipona debería cuidarse como un patrimonio invaluable gracias a la polinización que ejecutan, misma que está en riesgo debido a las fumigaciones.
“La abeja poliniza entre el 75 y 80 por ciento de todo lo que comemos […] si tú quitas eso, como consecuencia lo que tienes es el hambre”.
Todos los químicos que pretenden proteger a monocultivos de plagas, en realidad está afectando también a especies positivas para el ecosistema, apuntó y destacó la importancia de evitar justamente ese tipo de producciones que crean problemas al acabar con la diversidad.
“Tienes dos impactos allá: uno es ponerle los fertilizantes y el otro es los insecticidas […] el monocultivo crea el problema de la infestación, es un negocio redondo para las empresas químicas y están contaminando, no solamente la planta, están contaminando el subsuelo y toda nuestra agua que de allá viene”.
Las abejas, en la actualidad, tienen una tasa de mortalidad de 50 por ciento de forma anual como producto de estos insecticidas y fumigaciones, lo cual es aún más grave en el caso de la especie nativa y advirtió que estas son las que han coevolucionado con la flora y fauna “y son las mejores equipadas para tener una polinización más eficiente que la apis”.
“Estamos destruyendo la fuente que nos da de comer”, alertó.
Pidió a las autoridades locales colaborar para evitar esta situación, “tengan esa conciencia, sobre todo a la hora de la fumigación”.
Edición: Ana Ordaz
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