Luis A. Boffil Gómez
Gualberto Alejandro Chan Toloza, ex agente de la Secretaría de Seguridad Pública de Yucatán, fue sentenciado a una pena de 138 años de cárcel por los delitos de abuso sexual agravado, violación agravada y dos carpetas de violación equiparada, al comprobarse que ultrajó a su hijastra desde que ésta tenía 12 años de edad.
Durante el juicio oral que empezó el pasado 29 de diciembre, los integrantes del Tribunal Segundo de Enjuiciamiento valoraron las pruebas, lo hallaron responsable y le impusieron las penas máximas por cada delito. Esta sentencia es la más alta en la historia contemporánea de Yucatán.
De igual forma, también le impusieron una multa de 242 mil 420 pesos; lo condenaron a la reparación del daño moral por la cantidad de 250 mil y pagar los gastos de las terapias de su víctima.
También se le ordenó a la Fiscalía General de Yucatán brindar asesoría jurídica y sicológica a la menor. La lectura de sentencia se efectuará este 17 de enero.
Chan Toloza fue detenido el 16 de abril del 2021, luego de ser denunciado por su entonces esposa. Durante diferentes fechas, entre los años 2015 y 2019, agredió sexualmente a su hijastra.
Las violaciones ocurrieron en un predio, ubicado en el fraccionamiento Santa Cruz, también conocido como Santa Cruz Palomeque, propiedad del agresor.
En el reporte de las autoridades, se narra que el ex agente abusaba de la menor en los montes cercanos al “complejo de seguridad” de Mérida, donde concurren las corporaciones de la Secretaría de Seguridad Pública y de la Fiscalía General de esta entidad.
Gualberto Alejandro se aprovechó de la relación familiar que tenía con la víctima, la cual guardó silencio por muchos años por temor a represalias.
Edición: Estefanía Cardeña
El siniestro tuvo lugar en el resort de Crans-Montana, conocido internacionalmente como un centro de esquí y golf
Ap
Se presume que el origen podría estar relacionado con el uso de pirotecnia; no hubo lesionados
La Jornada Maya
A los tres se les impuso una multa de poco más de 110 mil pesos mexicanos
La Jornada
La luz de uno de estos eventos astronómicos podría atenuar la de la otra
Ap