La Jornada Maya

‘Que la llama de nuestra cultura no se apague’: Huechen Balam celebra 46 años

La comunidad festejó su aniversario con un festival para reforzar su identidad

‘Que la llama de nuestra cultura no se apague’: Huechen Balam celebra 46 años
Foto: Astrid Sánchez

“Nosotros nacimos en el monte, cada quien en su parcela y cuando se funda el ejido en 1980 nos entregan un título y el certificado de nuestros derechos agrarios, eso significa mucho, es el reconocimiento de que nosotros somos verdaderos dueños de estas tierras y hay que festejarlo y trabajar para cuidar nuestro territorio y nuestras actividades”, comentó Gabriel Ek, uno de los organizadores del Festival Biocultural Maya "U Ch'e'en Báalam" El Pozo del Jaguar 2026. 

La comunidad de Huechen Balam, comisaría de Yaxcabá, celebra cada año el aniversario de su fundación con un evento público que tiene como objetivo compartir con otras personas el conocimiento ancestral, la lucha contra la desintegración del tejido social y la recuperación de la cosmovisión maya. 


Fotos: Astrid Sánchez 

Hasta el año pasado estas actividades no tenían nombre, sin embargo, varios miembros de la comunidad decidieron nombrarlo Festival Biocultural debido al intercambio de saberes y experiencias que se realiza durante la jornada, entre las que destacan recorridos por los huertos familiares, pláticas sobre semillas nativas y reflexiones sobre las prácticas en la comisaría. 

Todo comienza con una ceremonia de Sacab, donde 13 miembros de la comunidad piden permiso a la Tierra para poder realizar el festival a través de rezos en lengua maya, el encendido de velas e incienso y la ofrenda de una bebida hecha a base de maíz que lleva el mismo nombre. 



“Que la llama de nuestra cultura no se apague y nuestros valores en pro de de la naturaleza, en pro de la paz, en pro de la humanidad y la convivencia entre personas, siga prevaleciendo y no se apague ese ese fuego, ese calorcito que nos mantiene aquí y que nos hace sentirnos en confianza, en seguridad y acompañados”, declaró Nachan, también conocido como Pichi, uno de los jóvenes organizadores. 

Después de pedir permiso, las personas que participan, que llegan de otras partes del estado, del país y del mundo, son invitadas a recorrer los huertos familiares, esos que resguardan ejemplares que cuentan la historia de Yucatán. 



Entre árboles frutales y plantas medicinales también se crían aves, cerdos pelones y patos. Todo con base en los conocimientos ancestrales del cuidado de la milpa maya y la alimentación que ha demostrado ser efectiva para los animales de traspatio. 

“Trabajar en la milpa no es fácil, pero tenemos que dejar nuestro trabajo en manos de dios”, señala Gabriel durante el recorrido donde se aprecian cultivos de piña, mango, ciruela, hortalizas, entre otros. 

El calor es intenso, este fin de semana se vivió uno de los días más calurosos en lo que va del año alcanzando incluso los 42 grados y esa fue sólo una pequeña muestra del alcance del cambio climático en las comunidades que tienen que mostrar resiliencia ante ésta y otras amenazas. 



“Dependemos del acceso al agua, que cada vez se nos hace más complicado. Por eso yo los invito a que piensen en las siguientes generaciones y cuiden los recursos”, dice uno de los expositores. 

El monte maya resguarda lo más sagrado para Huechen Balam: el alimento y el sustento, por eso lo cuidan entre todas y todos y promueven su cuidado con las siguientes generaciones. 



“Sembré un árbol que tarda años en crecer y me dijeron ‘tú no lo vas a ver’, pues yo no pero tengo hijos y tengo nietos, es para ellos”, destaca Gabriel. 

Para promover esta unidad entre vecinos, también se organiza una comida que preparan las mujeres con ayuda de algunas personas que asisten, incluso de otras colectivas organizadas en Yucatán. El menú de este Festival fue relleno negro y potaje de lentejas, hechos con todo lo que la tierra le da a la comisaría y con los cerdos pelones que crecen en los traspatios y de vez en cuando se les ve andar por las calles. 



“Parte de nuestra intención de hacer estas actividades es cambiar un poco el paradigma en el que las comunidades tradicionales al sentir marginación, al sentir todo el abandono de la sociedad, del Estado y la desintegración del tejido social a partir del racismo, a partir de de priorizar otras culturas por encima de la nuestra, deciden abandonar sus conocimientos porque no les ven mayor eh propósito o utilidad en el mundo económico en el que vivimos. Nosotros al hacer esto reivindicamos la cultura y la ponemos como una actividad relevante y divertida”, manifesta Pichi. 

Las actividades también incluyen conocimientos que comparten las personas que asisten, por ejemplo, este año, un grupo del Estado de México y la CDMX dieron una clase de capoeira y un residente de Mérida, originario del Estado de México realizó una experiencia de Temazcal. 



De igual forma, participaron integrantes de Guardianes de las Semillas, quienes además de ofrecer sus productos, compartieron sus experiencias para rescatar el cultivo de algunas especies de maíz. 

“Nosotros somos científicos del campo y todo lo hemos aprendido en la milpa, pero lo compartimos de corazón”, comentó uno de sus integrantes. 



También estuvo presente Bernardo Caamal, especialista en agricultura, quien compartió una plática sobre el Xok k'iin, un sistema de pronóstico del tiempo para el 2026 realizado entre campesinos, estudiantes y especialistas que analiza los cambios en el clima para estimar las condiciones de cada mes. 

Caamal advirtió que es hora de trabajar contra el individualismo y trabajar en comunidad para asegurar un mejor futuro frente al cambio climático y sus afectaciones en la producción agrícola y recordó la relevancia de cuidar todos los recursos naturales. 



“Si tú no respetas el entorno no vas a tener comida”, alertó. 

Unidos contra las amenazas

El cambio climático no es la única amenaza que ronda la tranquilidad de Huechen Balam, por todo Yucatán el avance de la industria inmobiliaria, que se ha encargado de despojar de sus territorios a diversas comunidades mayas y de devastar los montes ancestrales, también mantiene en alerta a las y los pobladores. 

¿La mejor arma? Estar unidos y conscientes de que habrá que defender el territorio si es necesario. 



“Por ello es importante trabajar con los niños, crear conciencia porque ellos van creciendo, se dan cuenta de que hay que cuidar nuestro territorio y lo importantes que son todas las actividades que hacemos en la milpa, en el solar y todo lo que hacemos sin acabar los recursos que tenemos. 

“Toda la situación que se está viviendo con los megaproyectos en Yucatán lo hemos comentados con ellos porque sí nos afecta. Desde las granjas, que aunque no están muy cerca, nosotros tomamos el agua del subsuelo y la contaminación sí llega a nosotros. Pero ellos saben que juntos lo vamos a cuidar y defender porque tenemos que heredarle algo bueno a las futuras generaciones”, compartió don Gabriel. 



Aunque este festival se realiza de forma anual, las actividades de resistencia y de convivencia entre la comunidad se promueven todos los días y desde diferentes espacios para garantizar que Huechen Balam siga siendo una comunidad fuerte, unida y orgullosa de sus raíces mayas. 




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