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Octavio Olvera
22/10/2026 | Mérida, Yucatán
Como una poderosa herramienta para visibilizar y exaltar la diversidad lingüística de nuestro continente, el Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC) de la UNAM, celebró la undécima edición del Festival de Poesía Las Lenguas de América, Carlos Montemayor.
El esplendor de la poesía en lenguas originarias, su musicalidad, ritmo y su significado profundo, resonó como cada dos años en la acústica de la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario de la UNAM. “Una de las mayores fiestas del espíritu, la palabra y la resistencia cultural en nuestro continente”, definió el encuentro Carolina Sánchez García, directora del PUIC, al dar la bienvenida.
Diez fueron los poetas de México, Guatemala, Honduras y Canadá que leyeron sus versos en sus idiomas: Tu’un savi (mixteco), mazahua, náhuatl, maayat´aan (maya peninsular), maya kaqchikel, ayuujk (mixe), garífuna, español y francés. Poemas que a la vez fueron traducidos por los mismos poetas, y en el caso de Denise Brassard, poeta quebequense, por Silvia Pratt.
Florecer en la poesía
Prepararon el ambiente las notas de la Banda de Becarias y Becarios Músicos del PUIC. Luego del prólogo sonoro, la presencia de Sasil Sánchez Chan (Xaya, Tekax, Yucatán), quien conminó al público disfrutar de la palabra: “celebremos el encuentro y la diversidad lingüística: florezcamos”.
Su poesía raíz, de pretéritos caminos y transfiguraciones filiales desataron la fiesta de la palabra en maya: “¡Ay, mi abuela! / Retumbe en tus palabras en mi vida, / brille tu luz a los ojos del sol. / ¡Ay, mi abuela! / Hoy sabemos que no fuiste solo mujer. / Aún eres la ceiba que deja su estirpe en donde se fortalece su raíz”.
Y luego su autodefinición de luna como deidad terrestre: “Soy la cáscara de luna, la que se mira y nos escucha. / La que va con la corriente, / la que se hace líquida en las venas urbanas, / la que reúne luciérnagas para ponerle luz a los ojos del hombre. / Soy la mujer, la que extiende raíz para unir a la tierra con el hombre”.
Francisco León Cuervo (San Felipe del Progreso, Estado de México), leyó una poesía intimista, transfigurando su niñez y los recuerdos de su gente grande. La infancia, la confusión de la vejez, el futuro extenso de los mayores, los paraísos idos plegando ecos: ¿Te acuerdas Buba, de las zarzas que buscamos siguiendo la barranca? / Cuando crecimos ya casi no había / pero mamá cuenta que abundaban”.
El amor, entre burlas veras
La diatriba erótica y la picardía corrieron a cargo de Xiomara Cacho Caballero (Roatán, Honduras) y Mardonio Carballo (Chicontepec, Veracruz).
La primera, garífuna, espejeó en los fallidos escarceos del amor, la venganza: “Fuiste volátil, te falló y te faltó libido / solo pudiste encenderla, / pero nunca, nunca lanzaste el contenido. / ¿Dónde quedó la inminencia del orgasmo y del punto de inevitabilidad eyaculatoria? / Yo ilusionada y con grandes ganas por tu disertación de hombre ardiente. […] Al final fuiste punto de no retorno / después de haberme dicho que eras punto inevitable”. Aquí la audiencia rompió en carcajadas.
Cuando tocó el turno a Mardonio Carballo, el ánimo del público estaba en el cenit de la sala. Las ovaciones fluían no solamente con palmas, también con gritos de emoción que resonaban entre el aforo abarrotado.
“Tuércele el cuello al colibrí / porque cuando te vayas al trabajo / se quitará las plumas y se hará hombre / y tendrá un colibrí pequeñito entre las piernas / que sin plumas estará deseoso de encontrar una cueva, tú cueva. / Por eso escuchen mi consejo: / tuérzanle el cuello al colibrí”, versos con los que arrancó la hilaridad de los presentes el afamado autor de Las plumas de la serpiente.
Csisis ambiental y violencia
El XI Festival de Poesía Las Lenguas de América fue dedicado a crear conciencia sobre el desplazamiento forzado que están experimentando las comunidades originarias y afrodescendientes por el calentamiento global. La predominancia geográfica en que se encuentran asentados la mayoría de estos pueblos es donde los efectos de la emergencia climática son más severos, es decir, en Mesoamérica.
Sin embargo, los participantes también se pronunciaron por la violencia que están padeciendo las comunidades indígenas. En especial se dirigieron a la región de Juchitán, Oaxaca. “Ya basta a la violencia en el Istmo de Tehuantepec”, fue una proclama unánime entre los poetas.
La festividad bienal, hoy bajo la coordinación y curaduría de Juan Mario Pérez, inició hace 22 años cuando José del Val era director del Programa Universitario México, Nación Multicultural, actualmente PUIC, y el poeta Carlos Montemayor era su coordinador artístico.
Aparte de los poetas reseñados, participaron en el recital Rosario Patricio Martínez, en ayuujk (mixe), de Ayutla, Oaxaca; Martín Tonalmeyotl, en náhuatl, de Guerrero; Denise Brassard, en francés, originaria de Quebec, Canadá; Florentino Solano, en tu’un savi (mixteco), de Metlatónoc, Guerrero; Negma Coy Pichiya, en maya kaqchikel, de Chimaltenango, Guatemala, y Diana del Ángel, en español, de Ciudad de México. El recital fue conducido por las también poetas Natalia Toledo y Mikeas Sánchez.
Edición: Emilio Gómez