Pandemia complica panorama de mujeres con cáncer de mama

Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama
Foto: Twitter @serpervil

Alejandra había estado cumpliendo con sus tratamientos para tratarse el cáncer de seno. Había recibido su quimioterapia 27; sin embargo, por la pandemia del COVID-19, la empresa donde laboraba decidió prescindir de sus servicios. Ahora, sin empleo, sin Seguro Social ni dinero: su tratamiento se ha visto suspendido, y su salud podría empeorar. 

El cáncer de mama no se detiene por la pandemia del COVID-19, incluso el panorama se complica para las mujeres que padecen este mal. Sufren un calvario. El año pasado murieron alrededor de 100 mujeres por este padecimiento y el número podría ser mucho mayor, advirtieron agrupaciones civiles y sobrevivientes.  

Las agrupaciones señalan que la emergencia sanitaria ha complicado el panorama que las mujeres con cáncer de seno, pues muchas han suspendido sus tratamientos, ya que al ser grupos vulnerables sienten temor de salir, aunado a que hospitales estatales y federales también han interrumpido sus tratamientos, esto se suma a el desabasto de medicamentos y que otras se han quedado sin trabajo y Seguro Social.  

Asimismo, ésta pandemia representa un retroceso en sus acciones preventivas, pues muchas de sus actividades se han cancelado, y otras han optado por usar las redes sociales como aliadas para hacer conciencia en la sociedad.

La emergencia sanitaria podría detonar los casos y muertes, dejó de haber atención para detección oportuna, y muchas mujeres han sido ignoradas, reconoció Alejandra Gutiérrez Blanco, presidente de la Fundación Tócate. 

“Se cerró todo, no hubo exploraciones mamarias, ultrasonidos, biopsias”, indicó. Aunado a que los medicamentos están escasos, agregó. También, dijo que había personas que ya tenían programadas operaciones, pero se las cancelaron en los hospitales por la pandemia. “Sí, sabemos que existe el COVID, pero el cáncer no paró, siguió”, manifestó.  

En su caso, dijo que tuvieron un convenio con un hospital para apoyar  a pacientes pero en estado crítico. Han sido muchos meses en que las mujeres han dejado de ir a sus tratamientos y revisiones, agregó, las detecciones oportunas ya no se realizaron y eso es lo que te salva la vida, en el mayor de los casos, subrayó. “Sí, va haber un aumento en casos y muertes”, señaló la activista.  

María Beatriz Ortega Cano, presidente de la Asociación de Mujeres Yucatecas Contra el Cáncer (Amycc), comentó que las mujeres con cáncer de mama están pasando por una situación severa, pues por el sistema de salud está enfocando sus trabajos a los contagios y muertes por COVID-19, y lo demás no es prioridad, aunado a que hay un desabasto en medicamentos para sus tratamientos oncológicos. "No están recibiendo un tratamiento correcto”, subrayó.  

También, agregó, hay mujeres que se han quedado sin trabajo durante esta emergencia sanitaria, lo que empeora su situación.

“Esta persona va a sufrir un doble calvario, primero se quedó sin seguridad social, y va a tener que pagar ahora por su tratamiento, pero ¿cómo?, no tiene trabajo ni dinero, ni seguro médico”, manifestó.  

Ortega Cano dijo que en Amycc están haciendo todo lo posible para canalizar a un hospital, al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) del gobierno federal. “La pandemia nos ha afectado mucho”, repitió.  Una quimioterapia en el Insabi llega a costar entre 3 mil y 9 mil pesos y en una particular esto es mucho más, indicó la entrevistada. 

Patricia Cabrera, de la asociación Contacto, comentó que las mujeres con cáncer al tener un sistema inmunológico bajo son “presas fáciles” de otros virus e infecciones, por lo tanto han extremado sus medidas de salubridad, y limitar lo más posible el contacto con otras personas y salidas.   

Una mujer que ya está tomando tratamientos, como quimioterapias, radioterapias u otros, tiene que asistir al hospital, pero esto podría representar un riesgo al mismo tiempo, entonces muchas han dejado sus tratamientos, pero al mismo tiempo esto significa un retroceso.  

Asimismo, la activista dijo que el sistema de salud ha dispuesto a los médicos y demás personal a trabajar en la atención del Coronavirus, y de dejar otros males igual de importantes y que no se detienen.  

“Las mujeres que están en tratamiento, están sufriendo y no son tratadas como antes de la llegada de la pandemia”, subrayó.  

Jessica Domínguez Méndez, epidemióloga supervisora del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), indicó que aunque se han mantenido los servicios para atención prioritaria, sí ha disminuido la afluencia de mujeres hasta en 75 por ciento que acuden a realizarse alguna detección por cáncer de seno en las unidades médicas.  

No obstante, la doctora recalcó que no se suspendieron algunos servicios, sino que se da prioridad a la atención hospitalaria por la contingencia del COVID-19. “Se siguen atendiendo pacientes que sean prioritarios, se sigue dando atención, servicios especializados”, afirmó.  

“Hay mujeres que posiblemente hayan detectado alguna lesión, pero no han podido acudir a las unidades y esto nos demora para hacerle un diagnóstico oportuno y de ser necesario canalizar a los servicios especializados que correspondan”, subrayó.   

 Al año, precisó la especialista, se atienden a más de 20 mil personas en el IMSS Yucatán por este tema, pero este año el número será menor por la pandemia, por lo que invitó a las mujeres a volver a acudir a los centros médicos del instituto para hacerse una detección, principalmente a las de 20 años en adelante. 

 

Labores de prevención suspendidas

Por otro lado, las agrupaciones civiles indican que sus acciones de prevención y orientación que hacen normalmente en las comunidades, en escuelas y demás espacios también se modificaron, algunas dejaron de hacerlo y otras optaron por usar las plataformas virtuales.  

No obstante, sus apoyos en mastografías, ultrasonidos, y otros estudios para la detección temprana se suspendieron, por lo que se teme que muchas mujeres no hayan podido encontrar el cáncer a tiempo, lo que podría empeorar su salud. 

Por ejemplo, Contacto realizó conferencias virtuales, o llamadas telefónicas para compartir información y atención sicológica, aunque  también entregaron prótesis mamarias a mujeres de escasos recursos, pero con las medidas sanitarias debidas y se dio seguimientos a personas. 

 

Trini no se detiene

A pesar del panorama negativo, hay mujeres que no le tienen miedo a la pandemia y se arriesgan a seguir con su vida y sus tratamientos. “Trini” de 50 años fue operada por este mal en julio pasado y esto no le ha impedido seguir con sus terapias.  El Coronavirus no la paralizó. “La pandemia no es una situación para que me sienta a llorar o deje de salir”, indicó la mujer.  

No es el primer cáncer que le detectan, antes ya tuvo en el colon, esto le ha dado mayor fuerza para sobrellevar esta situación, es una sobreviviente, por eso no le tiene miedo al COVID-19, se arriesga. “Imagínate que por la pandemia no voy a ningún lado, que por esto no me hacen nada, no me operan, ya me hubiera muerto”, expresó  

Riesgos hay en todos lados, agregó, te puedes resbalar y te mueres y no fue por el COVID, entonces el mensaje es que esta emergencia sanitaria no es motivo para quedarse estático y no luchar por tu vida.  

 

Síntomas y factores.  

Domínguez Méndez explicó que los principales síntomas son cambios en la forma y textura del pezón, del seno, secreción, protuberancias en el pecho, los factores de riesgo con mayor frecuencia son el alto consumo de bebidas alcohólicas, sobrepeso, obesidad y si es después de la menopausia el riesgo es mayor, subrayó.  

Aunado a la inactividad física, no haber tenido hijos, o que no hayan dado lactancia materna y otros son factores genéticos, tener parientes que hayan tenido algún tipo de cáncer.   

Por lo tanto, la doctora recomendó que la exploración mamaria debe empezar a partir de los 20 años, de cinco a siete días después de la menstruación; después de los 25 años se recomienda acudir a algunas de las clínicas del IMSS para que personal capacitado realice la exploración, y así identificar algún tipo de lesión palpable. 

La especialista indicó que a partir de los 40 años es necesario hacerse una mastografía cada dos años para poder identificar alguna anomalía y canalizar a los servicios correspondientes.  

 Edición: Elsa Torres