Carlos Mena
Foto: Raúl Angulo Hernández
La Jornada Maya
Miércoles 26 de abril, 2017
El desarrollo de edificios en sistemas de condominio es una opción común pero esconde un sistema legal incierto que puede desembocar en fracasos para los inversionistas o familias que decidan comprarlos.
Son una opción muy apetecida en zonas donde el precio urbano de los terrenos es caro o escaso. No son nuevos, los hemos visto mucho en la entrada de Cancún y en la Ciudad de México, desde edificios de departamentos pequeños en las periferias hasta en las zonas más exclusivas, pero al comparar, los destinados a las llamadas clases populares siempre están deteriorados y con pésimo mantenimiento; la razón es las leyes que regulan las directivas no son claras y no tienen dientes.
Cuando se adquiere un departamento en condominio, el propietario sabe que debe pagar una cuota de mantenimiento, respetar los espacios comunes y además mantener cierta ética en su comportamiento, ya que la privacidad es más limitada que en una casa, pero ¿qué pasa cuando…?
La gente empieza a construir en espacios comunes.
Uno o varios usuarios no pagan sus cuotas de mantenimiento.
La directiva no ofrece cuentas de los dineros de las cuotas.
Hay desacuerdo en los precios de los servicios contratados por la directiva.
No existe directiva.
Pues la respuesta es: No pasa nada. Las leyes actuales dictan que debe haber un reglamento y un método para una directiva y que sus cuentas deben estar aprobadas. Esto no ocurre porque la ley no contempla sanciones en los casos expuestos y ésta es la razón de que existan abusos por parte de las directivas o cuando éstas no existen; lo que tiene en completo desastre la imagen de los condominios. Cuando se inauguran están esplendorosos, pero con el tiempo, y a falta de leyes efectivas, se convierten en monstruos peligrosos, ya que los vecinos a veces ni para fumigar se ponen de acuerdo. Así, los edificios comienzan a ser un foco de infección y causa de minusvalía de la zona en que se encuentran.
Esto acontece hasta en Estados Unidos, donde las leyes de condominios están avanzadas en algunos estados y en otros no. Siempre es complicado determinar estándares, ya que cada edificio tiene diferentes necesidades, por lo que un reglamento más firme con sanciones y una vía legal oral es determinante para otorgarle viabilidad a esta opción saludable de habitación familiar. Pero garantizar un buen mantenimiento es una moneda al aire.
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