Niños ‘talento’: de la esperanza al olvido

Autoridades fallan a estudiantes que obtuvieron primer lugar en prueba Enlace: VCD

Óscar Rodríguez
La Jornada Maya

La Esperanza, Chemax
Lunes 19 de junio, 2017

Rosa, Azael, Carlos y Timoteo fueron tres brillantes estudiantes de esta comunidad cuya historia de vida aún no tiene final feliz, pues luego de lograr en el 2007 el primer lugar en la prueba Enlace, fueron olvidados por las autoridades estatales, entre ellas la del actual secretario de Investigación, Innovación y Educación Superior, quien luego de desayunar con ellos para tomarse la foto al parecer no le dio seguimiento al caso de los entonces niños talento.

A una década de aquellos acontecimientos, el titular de la Secretaría General de Educación (Segey), Víctor Caballero Durán, reconoció la falla cometida por parte de las autoridades estatales hacia los infantes y tras conocer su historia en un medio de comunicación local decidió resarcir del olvido al que fueron objeto los menores, así como a la comunidad netamente indígena, la cual carece de todos los servicios básicos.

Por su parte, la entonces gobernadora del estado, Ivonne Ortega Pacheco exhibió a los menores en diferentes medios de comunicación como la prueba viviente de la frase popular que reza: “Cuando se quiere se puede”; prometiendo también una escuela, parque y domo para la cancha de la comunidad, luego de haber obtenido resultados sobresalientes en la entonces prueba Enlace. Sin embargo, la ex mandataria sólo cumplió a medias según recuerda Carlos Abisai Canul Ché, pues logró inaugurar una escuela en la comunidad, la cual actualmente se encuentra sin energía eléctrica, debido a que las celdas fotovoltaicas ya no funcionan desde hace varios años.

Con una vieja revista en sus manos, junto con Rosa Leticia Canul Chí, recuerdan cómo fueron pasando sus pruebas una a una, hasta lograr llegar a la fase estatal para después ir a Mérida y ser reconocidos de manera pública; no obstante, luego de concluir su educación básica, nadie los apoyó.

Carlos deseaba estudiar manejo de ganado, para luego ser maestro, según afirmó en una breve charla con La Jornada Maya. Actualmente, está casado, tiene una hija de siete meses de edad y trabaja en la milpa durante jornadas de hasta 14 horas por las que gana 200 pesos diarios.

Rosa y su hermano Azael, los otros dos infantes que lograron traer una mejor escuela a su comunidad, también tuvieron que abandonar sus estudios para ayudar con la economía de sus hogares.

En entrevista, Rosa asegura que su sueño es ser doctora, pero carece de los recursos necesarios para estudiar la preparatoria, pues tan sólo el traslado al plantel del Colegio de Bachilleres más cercano le cuesta arriba de 40 pesos diarios.

Al enterarse de la visita de Caballero Durán, la jovencita acudió a solicitar el apoyo al titular de la Segey, quien se comprometió en dotarle de una beca para que continué con su educación media superior.

Azael y Timoteo no se encontraban en la comunidad al momento de la visita de este matutino, sobre el primero se indica que labora en una empresa de telefonía celular en el área de ventas; sobre Timoteo se ignora cuál es su desempeño actual.

Déja vù

Como hace una década las cámaras no dejaban de pasar un sólo detalle de los niños de La Esperanza. La presencia del titular de la Segey, junto con el delegado de la Secretaría de Educación Pública, Wilbert Chi Góngora, generó una serie de fotografías de ambos funcionarios acompañados de niños que estudian con instructores.

Durante su estancia, de hora y media en la comunidad, Caballero Durán escuchó las diferentes necesidades que tienen sus habitantes, pues al carecer de electricidad y servicios básicos se las tuvieron que ingeniar para contar con agua potable al habilitar un cenote como pozo, del cual extraen agua manualmente.

Asimismo le solicitaron al funcionario que les apoyara con la reparación de los paneles solares que desde hace años no funcionan.

El titular de la Segey se comprometió en apoyarlos para la reparación de la escuela que hace 10 años Ivonne Ortega construyó en el lugar y prometió en regresar dentro de un mes para verificar que la palabra empeñada con los niños de La Esperanza ahora sí sea cumplida.