Centro de Mérida, 5 veces más contaminado que el resto de la ciudad

Investigación revela altos índices de metales pesados

Katia Rejón
Foto: Rodrigo Díaz
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Jueves 21 de junio, 2018

El Centro Histórico de Mérida es la zona más contaminada de la ciudad, hasta cinco veces por encima del resto, dio a conocer la investigadora María del Carmen Delgado Carranza (UNAM) durante la conferencia Contaminación en los centros históricos de México, Guadalajara, Mérida, Morelia y San Luis Potosí, en el marco del Seminario Centros Históricos Sostenibles en el Centro Peninsular de Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis-UNAM).

“Según la OMS, siete millones de personas mueren al año por enfermedades ocasionadas por el medio ambiente. En la Ciudad de México, 27 mil personas mueren al año por contaminación ambiental, sobre todo por enfermedades en las vías respiratorias”, agregó Delgado Carranza.

De acuerdo con esta investigación realizada por un equipo interdisciplinario que incluye investigadores de la UAM y el Cinvestav del IPN, el centro de Mérida tiene niveles de plomo que van de 1 a 185, y de zinc, de 1 a 800. Los niveles máximos aprobados por el Ministerio de Medio Ambiente de Canadá (CCME por sus siglas en inglés) son de 140 y 200 respectivamente. Por lo que el centro rebasa los niveles de plomo permitidos por la CCME, elegida como referencia de norma porque algunos países son más estrictos que otros en términos ambientales y la CCME es la medida intermedia. Las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) marcan un máximo permitido de 400 para el plomo y 200 para el zinc.

El estudio también abarcó a la Ciudad de México, la más contaminada por la densidad y donde el plomo, zinc y cobre aparecen en las mismas zonas, característica común en la contaminación provocada por las actividades humanas y la ciudad de Guadalajara es la ciudad menos contaminada.

El estudio analiza los polvos urbanos que albergan metales pesados en los centros históricos. Estos pueden surgir de fuentes naturales como la erupción volcánica, incendio y emisiones biogénicas; o de fuentes antrópicas como industrias, metalúrgica y la fricción de las llantas de los automóviles y el desgaste de la maquinaria.

“Los centros históricos de todas las ciudades requieren sistemas de barrido diario de las calles y banquetas, lo cual repercutirá en beneficio de la salud de sus habitantes. Estamos desarrollando Apps, software y técnicas de recopilación de datos y análisis de muestras rápidos, de bajo costo y no contaminantes”, explicó.

Se espera que estos resultados sean incorporados a la administración, gestión de conservación y rehabilitación de los centros históricos de las ciudades mexicanas estudiadas.

Automóviles y Centro Histórico

El director del Programa de Estudios sobre la Ciudad de la UNAM, Javier Delgado, comentó que es necesario regular la entrada de los automóviles al centro, pues no es el único transporte que puede utilizarse en la zona.

“Hay un exceso de automóviles y no es necesario recurrir a esta modalidad. El transporte público debe ser más cómodo y eficiente”, expresó.

Agregó que en Mérida el suelo es peculiar, por lo que difícilmente se podría construir transporte subterráneo, sin embargo, agregó que hay otras opciones en la superficie como tranvías en zonas limitadas, trenes suburbanos y transporte colectivo más pequeño pero diferente a las combis.

“Las combis han tenido éxito porque son rápidas y baratas, pero no son cómodas ni seguras”, opinó.

Destacó la necesidad de pensar en los turistas, la gente de la tercera edad y los niños que pasean por el centro, y de un transporte adecuado para ellos.

Al preguntarle cuáles son las necesidades de los peatones en los centros históricos, específicamente en Mérida donde hay inundaciones por la lluvia, falta de arbolado y de sitios para guarecerse durante las constantes lluvias, contestó: “Es un problema en todas las ciudades y hay que hacer un estudio muy cuidadoso de cuáles sean las especies de árboles para este clima.

El tema de las inundaciones es complicado porque tienen un problema con el agua. Hay que hacer un estudio integral y metropolitano que tome en cuenta esas redes de desagüe pluvial o doméstico que ocasiona problemas. Ya no son soluciones aisladas sino integradas”, finalizó.