Comer flores, propuesta alimentaria sustentable: Aguirre Lara

La obra tiene historias y cuentos que describen el uso de flores para diversos fines

Joana Maldonado
La Jornada Maya

Chetumal, Quintana Roo
Viernes 10 de agosto, 2018

Flores comestibles de México y el Mundo es un libro escrito por la bióloga y antropóloga Eréndira Aguirre Lara, quien lo presentó en Chetumal. La obra es producto de varios años de investigación y busca promover la autonomía alimentaria y la sustentabilidad.

El libro fue presentado este jueves por la propia autora. Mirsa Eréndira Aguirre Lara afirma que su obra está escrita como un manual de campo en el que se describen 50 especies distintas de plantas oriundas de México que se pueden comer.

“Son flores nativas de México y se pueden comer; el libro está orientado a la autonomía alimentaria, a que conozcamos que cualquiera puede encontrar plantas en la calle y usarlas como alimento”, expresó en entrevista.

Aguirre Lara indicó que la obra tiene historias y cuentos en las que se describe el uso de las flores para fines alimenticios y míticos, muchas de éstas con propiedades medicinales cuyo consumo ha trascendido más allá de los tiempos.

“Es el caso de la vainilla que se usa para la reproducción por las mujeres con problemas de esterilidad, es como una especie de sacrificio. Ahí tenemos las funciones de las plantas, un recetario y fotografías que hice”, dijo.

La investigación se orienta a términos antropológicos y fue recogida en una experiencia profesional de la bióloga Aguirre Lara, quien tiene un posgrado en Sustentabilidad.

El escrito brinda detalles de los usos gastronómicos, culturales y biológicos, así como de las necesidades de siembra, porque la autora sostiene que si se consumen en mayor medida, las plantas se convierten en una herramienta de empoderamiento para hombres y mujeres.

Flores comestibles de México y el Mundo surge a partir de un proyecto que realiza en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para elaborar un inventario botánico, a partir de ello la autora funda el proyecto con el conocimiento que adquirió durante sus estudios.

Asentó su residencia en Tlayacapan, Morelos, en donde existe una tradición de comer flores y ahí experimentó la alimentación de ese tipo, lo que la hizo pensar en que era necesario divulgar la práctica.

La bióloga señaló que en la región hay plantas, como la flor de yuca, que tiene fines medicinales para problemas de tipo ginecológicos, además de tener buen sabor.