La Jornada Maya
Mérida, Yucatán
Miércoles 2 de enero, 2018
El pasado martes en la madrugada falleció a los 73 años de edad el señor Luis Fernando Rosado Lara, una de las leyendas del buceo en Yucatán, considerado uno de los pioneros del espeleobuceo en la península.
Rosado Lara realizó muchas investigaciones en cenotes de la región, además de ser instructor de buceo y presidente de la Asociación de Espeleobuceo de Yucatán.
Durante sus más de 35 años de carrera, hizo innumerables inmersiones en cenotes y el Caribe, al grado de publicar un libro con sus experiencias titulado [i]Relatos de los Cenotes de Yucatán[/i].
Su fama trascendió fronteras e inclusive fue reconocido por exploradores y científicos de diferentes países, que lo nombraban el embajador del espeleobuceo en Yucatán.
En un texto publicado en el número 161 de la revista latinoamericana de buceo [i]Espacio Profundo[/i] publicada en octubre 2018, se refirieron a él como una persona con un gran corazón de explorador y enormes ganas de mostrar al mundo entero las maravillas que guarda la tierra que lo vio nacer, que sorprendió desde sus primeros años por sus hallazgos y descubrimientos, prueba de su aguda capacidad de observación.
El fallecimiento de Luis Fernando ha tomado por sorpresa no solo a la comunidad de buzos de Yucatán, sino también a la de otros estados y países.
Sus restos fueron cremados ayer y posteriormente serán trasladados a Punta Herrero, en la Reserva de la Biósfera de Sian Ka'an, Quintana Roo para cumplir su última voluntad.
Le sobreviven su viuda Rocío Rodríguez Ortega y sus hijos Fernando, Silvia, Ruby, José Luis, Patricia, Aarón y Abrahan Rosado Góngora, así como Rudy y Xavier Rosado Ortiz.
Sheinbaum apuntó que la Unidad de Inteligencia Financiera procede si encuentra irregularidades
La Jornada
Está acusado de vínculos con 'El Chapo' Guzmán; trabajó en el gobierno bajo el mando de Rubén Rocha
Afp
La Federación de Futbol del país declaró que aún no han recibido los visados para que su selección viaje a EU
Afp
Esta fase climática suele producirse entre dos y tres veces por década; afecta a los patrones de precipitaciones
The Independent