Problemáticas actuales de la población maya de Yucatán están en el territorio

Demandas de estas comunidades como territorio y devastación ambiental apenas están en la agenda: Rodrigo Llanes

Sandra Gayou Soto
Foto: Lilia Balam
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Viernes 9 de agosto, 2019

El 23 de diciembre de 1994 la Asamblea General de las Naciones Unidas acordó que el nueve de agosto de cada año se celebrara en todo el mundo el Día Internacional de los Pueblos Indígenas (https://es.unesco.org/commemorations/indigenouspeoplesday).

A propósito de esta celebración, La Jornada Maya platicó con el antropólogo e investigador del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (CEPHCIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Rodrigo Llanes, sobre la situación actual de las comunidades mayas originarias de Yucatán.

Es el segundo estado con mayor porcentaje de población indígena y mayahablante, tan sólo precedido por Oaxaca, aquí “el 65 por ciento aproximadamente se asume como indígena de acuerdo con el último censo”, otra característica que distingue es que “tiene un pasado muy famoso y ese pasado pesa mucho en el sentido de que hay toda una industria turística y cultural que valora muchísimo ese pasado, muy rentable, pero muy poco las condiciones de la población actual”.

Las problemáticas actuales de los pueblos mayas están en el territorio

En los últimos diez años han cambiado las necesidades, anteriormente las demandas por el territorio y la devastación ambiental no estaban en la agenda, “hace poco más 10 años en Yucatán se estaba discutiendo la Reforma a la Constitución para reconocer derechos de pueblos indígenas”.

Al respecto destaca que la reforma “se hizo muy tarde en Yucatán, fue seis años después de la federal”, en ese entonces la discusión estaba centrada en “oficializar la lengua maya, construir una educación intercultural”, el tema de la salud, acceso a áreas arqueológicas “no estaba en la agenda el tema de tierras, de las consultas”.

“Por todo este desarrollo de proyectos de los últimos diez años vemos que ahora lo que se ha posicionado son las problemáticas vinculadas con la tierra y con el derecho de libre determinación”.

Empleos precarios

Rodrigo se especializa en el área de los derechos humanos es desde ahí donde observa que luego de la crisis del henequén, existieron pocas opciones laborales y de desarrollo para la población indígena, habló de la tendencia actual de atraer inversiones nacionales y extranjeras a la entidad “para el desarrollo de grandes proyectos (...) que se anuncian como proyectos que van a detonar el crecimiento económico y que van a generar empleos”.

La agroindustria con monocultivos como la soya, las granjas porcícolas, los parques de energía renovables “donde Yucatán ha sido últimamente el gran polo de atracción en México, más de 20 proyectos en la actualidad”, la cervecera de Grupo Modelo “que no siempre se ha señalado mucho en relación al tema de derechos de los pueblos indígenas”, son algunos de los proyectos que ya operan en la entidad para ofertar empleos, sin embargo éstos “son precarios, mal remunerados, temporales, no están ofreciendo empleos dignos que den seguridad social o un ingreso estable.

Llanes ubica una problemática alterna a esto que es la “deforestación” y que afecta a toda la región, no sólo a los pueblos originarios, así como la contaminación del agua “Yucatán y Campeche están en los últimos lugares de saneamiento de agua, la mitad de los cenotes presentan problemas de contaminación”.

Considera que la situación actual es “muy heterogénea, muy diversa”, muchos han abandonado la milpa para dedicarse a otros oficios o migrar a Estados Unidos, pero siguen destacando “las condiciones de pobreza, más o menos la mitad del Estado se encuentra en situación de pobreza, sigue pesando esta correlación de pobreza e identidad indígena”.

Los retos ante los que se enfrenta actualmente la población indígena maya de Yucatán es definir “qué tipo de desarrollo” se quiere, mencionó que algunas organizaciones “ya están cansadas del tema de la consulta indígena (...) ya se han mostrado muchas de sus limitaciones”, en ese sentido asegura que se está trabajando en la construcción de “protocolos comunitarios, proyectos de vida, otro tipo de instrumentos para que la comunidad pueda decir yo no quiero esto y quiero esto”, piensa que “por ahí van a caminar algunas organizaciones en los próximos años”.