En Cottolengo, seis de cada diez alcohólicos se recuperan: Padre Kemp

Las fiestas decembrinas incrementan la afluencia en el recinto

Juan Manuel Contreras
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Sábado 14 de diciembre, 2019

En un estado como Yucatán, en donde el alcoholismo ocupa los primeros lugares en los índices nacionales, iniciativas como Cottolengo se vuelven imprescindibles para el apoyo a quienes padecen esta enfermedad. “Toda obra tiene una historia y una razón de ser”, aseguró el Padre Ignacio Kemp Lozano, director de esa institución que ha operado en la entidad durante 34 años.

Por los módulos de Cottolengo han desfilado 8 mil 754 residentes; y el Padre Kemp los ha conocido a todos. En entrevista con La Jornada Maya, el presbítero celebró que, gracias a su dedicación, el porcentaje de rehabilitación de quienes transitan por su programa oscila entre el 60 y el 65 por ciento, cifras altas considerando la complejidad de esa adicción.



La historia de Cottolengo se remonta a 1985, cuando un alcohólico llamado Arturo Ontiveros buscó al clérigo para que interceda por él ante su familia. Kemp acudió al llamado y tras la negativa de sus allegados, dejó al beodo en el parque del Chembech, en donde lo vio con vida por última vez.

“Ahí se me ‘prendió el foco’ de que había que hacer algo por los alcohólicos. Tuvo que fallecer alguien para que nazca Cottolengo. Esta institución le debe su existencia a un bebedor que murió rechazado por su familia y por la sociedad, porque no había ningún lugar en donde pudieran guarecerse y ser tratados con humanidad”, recordó.



El Padre Kemp vive con ellos, come con ellos, conviven diariamente y les da clases. “No soy visita y ese es el éxito de este lugar; y al mismo tiempo ellos se sienten protegidos al verme, pues saben que aquí les damos ropa, cinco comidas al día, medicina, atención, terapia y deporte”, detalló.



En ese sentido, resaltó la importancia de que los enfermos alcohólicos estén en constante contacto con la naturaleza, ya que suelen presentar cuadros neuróticos y el encierro agudiza esa neurosis, al sentirse oprimidos. El ambiente debe ser libre.

Actualmente Cottolengo alberga 86 residentes y tiene capacidad para 120. “Es una comunidad flotante, pues sube y baja en función de festividades como el carnaval, vacaciones de verano y la navidad, porque el alcoholismo se incrementa, incluso a nivel familiar”, explicó.




‘Como los kibutz de Israel’

“Es una comunidad, todos son unidos. Se manejan por módulos; y cada uno de ellos cuenta con una labor asignada a la que llaman ‘talacha’. Están organizados como los kibutz de Israel, que son comunidades en donde el objetivo es el bienestar común”, abundó Kemp Lozano.

En un día común, los residentes de Cottolengo se despiertan a las cinco de la mañana; y a las seis ya están en la capilla, pues el Padre Kemp considera que los alcohólicos deben despertar su parte espiritual. Terapias de Alcohólicos Anónimos y actividades recreativas también se llevan a cabo.

“No tenemos dinero para darnos el lujo de tener empleados. Un alcohólico o drogadicto no es un idiota, es un ser humano inteligente y capaz, que padece una terrible enfermedad que le roba la voluntad y las ganas de vivir”, sentenció.



A los dos meses de residir, reciben visita; y a los cuatro se les permite salir un día a la semana. “Aquí no hay rejas, están los que realmente se quieren rehabilitar, que es muy difícil”, señaló el presbítero. La estancia es de nueve meses, solo el principio y luego se integran a los grupos de AA.

Altos índices de alcoholismo en el estado

Yucatán es uno de los estados con primer lugar en muchas cosas, obesidad, suicidios y por supuesto alcoholismo, lo que el Padre Kemp Lozano atribuye a un problema familiar y a la pérdida de valores, pues considera que son cosas que pueden contagiarse.



“El alcohólico padece falta de amor, porque donde hay alcoholismo lo que menos hay es amor. El alcohólico se hace; son como los pericos, empiezan a imitar su ambiente y las circunstancias son las que los orillan. Nadie es malo, son las circunstancias de la vida”, advirtió.

Kemp Lozano recordó que desde 1952, la Organización Mundial de la Salud declaró que el alcoholismo es una enfermedad incurable, a la par del cáncer, la diabetes, tuberculosis y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).

La navidad en Cottolengo

Este 14 de diciembre se celebró el tradicional desayuno navideño de Cottolengo a partir de las ocho de la mañana. Se espera la asistencia de 300 personas a quienes deleitarán con un especial menú navideño. El coro de la institución ha preparado un repertorio especial para la ocasión.





En cuanto a los residentes, para ellos la víspera de la Noche Buena es como en cualquier otra familia. Cenan, rompen la piñata y asisten a la misa que se celebra a las 10 de la noche. “Es una fiesta de navidad familiar, como la que muchos de ellos no han tenido en su vida”.